El padre inculcó al hijo su pasión por el ciclismo
24 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Isidro Lago Quinteiro es historia viva del ciclismo en Pontevedra, no en vano fue fundador del Club Ciclista -con otros aficionados ya desaparecidos, como Basilio Couto o Antonio Días Lema-, y de las peñas El Pedal y Boa Vila, que aún perdura. Pero su afición no fue muy temprana. «Mi madre murió cuando yo nací y me crié con mi abuela -recuerda-. Cuando volví a casa de mi padre tenía 10 años. Allí teníamos cinco bicicletas y todos mis hermanos sabían andar». Sin embargo, no empezó hasta los 14 años, pero tres meses después, ya competía. «Y recibí mi primera lección a manos de mi gran amigo Basilio Couto, que me cerró en la llegada, en Santa Margarita. Perdí ante la veteranía de Basilio».
Hasta su entrada en la mili, a los 19 años, no paró de competir, especialmente por la provincia, siempre con adultos. «Si había una carrera en A Estrada, allá te ibas en tu bici, competías y volvías. Y estamos hablando de las carreteras de entonces, con las bicicletas de entonces, y los pinchazos, por lo que tenías que ir cargado de material».
Competiciones
Entre risas, comenta que un día, cuando ya estaba trabajando en la Escuela Naval, llegó a su casa, por supuesto en bicicleta, y su hermano Gelucho le dijo que a las cinco de la tarde había una carrera en As Neves. Y allá se fue. «Me prepararon algo para ir comiendo por el camino, llegué, me cambié, y a correr. Lo malo fue que cuando ya iba a llegar a la meta, pinché y me pasaron todos, así que, de vuelta a Pontevedra, 210 kilómetros en una tarde».
En el año 1948 compitió en la Vuelta a Burgos, donde cumplió los 16 años, y en el 49, la Vuelta a Palencia, además de en varios campeonatos de España por equipos, «pero salir fuera era muy caro y no había posibilidades».
Cuando se incorporó a filas dejó la bicicleta y después de dos años sin practicar, fue seleccionado por Delio Rodríguez para participar en la Vuelta a Galicia, junto con Domingo Piñeiro y Manuel Constenla, «pero al final no competí». Le quedó «algo de resquemor, porque venía a la Vuelta Bahamontes, y además, los otros dos gallegos seleccionados fueron luego a la Vuelta a España».
A pesar de dejar la competición, siguió practicando, en muchas ocasiones con su hijo, haciendo marchas de más de 100 kilómetros hasta hace prácticamente tres años. Ahora sale de vez en cuando y no hace más de 50 km. Por su parte, su hijo comenta que en su casa siempre hubo bicicletas pero su padre no fue quien le enseñó a montar. «Su bici era sagrada. Aprendí en un garaje, de pared a pared, con una bicicleta de una vecina, a los 9 o 10 años. Y hasta que no vio que andaba bien, no tuve la mía, unos dos años más tarde». Tenía que andar siempre por el barrio hasta que adquirió una mayor destreza y pudo salir en carretera, siempre con su padre detrás. Esas primeras salidas las recuerda «como un suplicio pues todo eran órdenes, órdenes, órdenes...»
Carrera frustrada
Luego ya empezó a salir por su cuenta. «Me fui a entrenar con Nino Mirón, que por entonces era un aficionado reconocido. Salí cuatro días a entrenar y al cuarto le dije a mi padre: «Papá, creo que voy a estudiar porque esto de la bicicleta no es lo mío».
«La primera vez fuimos por la carretera de Ourense y cuando llegué no sé si mi corazón estaba delante o se había marchado, pero conmigo no estaba». Otro día dieron la vuelta al Morrazo, y al llegar a Bueu fue cuando decidió que iba a estudiar. Y así fue, se marchó a Santiago a hacer Medicina y aparcó la bici.
Tras licenciarse -es ginecólogo- retomó su afición, que con los años fue en aumento. Ahora hace unos 5.000 o 6.000 kilómetros al año, «una nimiedad comparado con lo que andaba mi padre». Sale regularmente, y entrena con deportistas como Javier Gómez Noya o Ojea, «que sigue estando a un nivel altísimo».
El palo es Isidro Lago Quinteiro y la astilla, su hijo, Isidro Lago Barreiro.
78 y 53 años
Comparten pasión por el deporte del ciclismo, que practican asiduamente.