Quién es Camps

PONTEVEDRA

Si piensa Rajoy que mirando hacia otro lado eludirá su responsabilidad en el oprobio que supone para el PP presentar en la Comunidad Valenciana unas listas trufadas de presuntos delincuentes, que abandone toda esperanza. «¿Quién es Costa?». El líder popular se equivoca gravemente al plantear esa pregunta cínica. Pasará el resto de su vida política respondiendo a esa cuestión. Y a esta otra: ¿quién es Camps? Y, sobre todo, ¿qué le debe para aceptar semejante chantaje?

Existen decisiones que, siendo electoralmente rentables, resultan políticamente indecentes. Y permitir que Camps, Costa y el resto de presuntos corruptos del PP valenciano se presenten el 22-M es una de ellas. Aceptándolos en sus filas, a lo más que puede aspirar ya Rajoy es a tratar de sacar a España de la uci económica. Pero nunca a abanderar la regeneración de la política española. Para ese viaje, la verdad, no hacía falta esperar tanto a la victoria como ha hecho el líder del PP.

Si hubiera repudiado a Camps y a su lista infecta, Rajoy habría dignificado su probable triunfo en el 2012 muy por encima del número de diputados que obtenga. Pero apoyando este berlusconismo a la española, queda marcado para siempre.

En política, la decencia se demuestra con hechos. Y no con discursos. Yo, por ejemplo, no conozco de nada a Rosa Estaràs (PP), Ramón Tremosa (CiU), Raül Romeva (ICV) y Oriol Junqueras (ERC). Son los únicos eurodiputados españoles que votaron a favor de cambiar sus vuelos en clase business por billetes de clase turista. No comparto la ideología de ninguno de ellos. Pero si mañana mismo se juntaran para formar un partido, contarían con mi voto.