El Ribadumia se lleva el derbi

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Goles: 1-0, min 30: Ramón. 2-0, min 38: Manu. 2-1, min 68: Josiño. 3-1, min 87: Álex.

Árbitro: Hernández González. Expulsó por doble amonestación a Sayar (min 90).

Moncho, Lozano, Sayar, Iván, Miguel, Lucas (Riveiro, min 90), Berto (Samu, min 61), Chiño (Cebreiro, min 75), Ramón (Álex, min 54) , Manu y Róber

Solla, Santi, Juanjo (Jesús, min 60), Vixo, Vichi, Oliveira, Ricardo, Comesaña, Samu (Campos, min 67), Camiño y Josiño

La primera mitad del derbi de A Senra demostró que también se puede apostar por el fútbol combinativo en Preferente. Lo hizo el Ribadumia y bien que le salió. El Arousa ni olió la pelota en esos primeros cuarenta y cinco minutos desbordado por un conjunto local en el que Chiño tuvo un papel estelar. Los arlequinados perseguían sombras y el gol se mascaba. Berto dio los dos primeros avisos a un Solla que estuvo siempre muy atento.

El tanto llegó en el minuto treinta. Roberto penetró por la banda izquierda y su centro fue rematado por Ramón, que picó el balón sobre Solla. Poco después, el Ribadumia marcaba el segundo con un lanzamiento de falta de Manu que se coló directamente en la portería visitante entre un muro de piernas.

El panorama cambió en la segunda mitad. El Arousa varió su propuesta, avanzó metros y por momentos embotelló al Ribadumia. Nunca se sabe si un equipo se echa atrás a propósito o por el empuje rival. Pudo ser por las dos razones. En todo caso, a los locales se les vio cómodos. Lanzaron varias contras y alguna no acabó en gol de milagro.

Dominaban los de Lino pero sin ocasiones hasta que Josiño recortó diferencias con un golazo en el que regateó a varios rivales dentro del área. Fue el resultado lo que ponía nervioso a la parroquia local, porque lo cierto es que el Arousa ya no tuvo más ocasiones. Sí el cuadro anfitrión. Álex falló una clarísimo dos minutos antes de sentenciar al sacar partido de la estrategia.

Era el minuto 87 y ya no dio tiempo para más. El derbi deja una bocanada de aire fresco -y una buena taquilla- para el Ribadumia y devuelve al Arousa a las posiciones de descenso.