Un viaje que va del laboratorio al claustro

ch. c. pontevedra / la voz

PONTEVEDRA

La máquina jabonosa del Monasterio de Armenteira se engrasa desde el laboratorio de la Estación Fitopatolóxica de Areeiro. Los científicos de la institución, que se dedican a la investigación sobre semillas y plantas, trabajan a diario en fórmulas para la extracción de aceite de camelia. Ahora, un convenio entre la congregación cisterciense y la Diputación de Pontevedra, entidad de la que depende la Estación Fitopatolóxica, creará un vínculo entre ambas. El aceite de camelia pasará de las probetas al taller eclesiástico, donde se convertirá en una variedad más de los jabones que hacen artesanalmente las monjas de la orden del Císter.

La camelia pasa por ser la flor de las Rías Baixas y el Monasterio de Armenteira, la cuna del Salnés. Los jabones tendrán su propio lema. En sus etiquetas deberán decir: «Elaborados con aceite de camelia obtido na Estación Fitopatoloxica de Areeiro» y «Elaborados no Mosteiro de Santa María de Armenteira».

Uso cosmético y alimenticio

No se hará constar, sin embargo, en ningún otro lugar de la rotulación de los productos un elemento que añade otro toque exótico a la elaboración artesanal. La prensa que se emplea en los laboratorios para extraer el aceite de camelia procede de Japón, donde fue elaborada de forma específica para extraer el aceite, un líquido que puede usarse tanto para su uso cosmético como para alimenticio. Un nuevo nicho de mercado que nace de la investigación y el desarrollo, pero que será, seguro, un producto como Dios manda.