La reforma del entorno de la basílica de Santa María sigue pendiente
03 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Desde el Concello en un principio se achacó el enorme retraso a las modificaciones que hubo que ir introduciendo en el proyecto de reforma por la aparición de restos arqueológicos a conservar. Concretamente, de la muralla medieval, que se quiere mantener a la vista, y de la antigua torre de los Montenegro, ubicada junto a las escaleras de Santa María. Ahora desde el gobierno municipal se alude a la escasa colaboración de Patrimonio de la Xunta, que sigue sin dar su autorización para finalizar la obra pese a que los tres proyectos que afectan al Campillo están adjudicados desde hace meses.
En mayo del 2010 se adjudicó, dentro de un paquete con cargo a los fondos del Plan E que afecta también a la Ferrería y al entorno de San Francisco, la iluminación ornamental, que habrá de realzar los elementos patrimoniales de la zona. Un mes más tarde, en junio, el Concello adjudicó el proyecto de restauración de los restos arqueológicos localizados en el Campillo, que está presupuestado en 114.000 euros. Fue encargado a la empresa BIC, que tendrá que acometer la consolidación, limpieza y adecentamiento de los vestigios.
Más recientemente, en octubre del año pasado, se contrató el proyecto de musealización de los restos, está valorado en 263.991 euros y que incluye la creación de senderos entre los restos de la muralla, miradores y el acondicionamiento general de toda la zona.
Este último proyecto es el que está en estos momentos en manos de Patrimonio, que tiene que dar su visto bueno.
En condiciones normales, afirman desde el Concello de Pontevedra, la ejecución de los tres proyectos no tendría que llevar más de seis meses.
Claro que en «condiciones normales», el Campillo tendría que estar practicable desde hace al menos un par de años.
En enero del 2008 entraban las máquinas en el Campillo de Santa María. Lo que iba a ser una reforma de la zona anexa a la basílica se ha convertido en una obra sin acabar que deteriora notablemente el entorno de uno de los monumentos más visitados de la ciudad, la basílica de Santa María. Han pasado más de tres años y no hay visos de que los trabajos vayan a finalizar en breve.