Las imágenes del fotógrafo madrileño José Alfonso nos muestran, en la Biblioteca Pública Antonio Odriozola, la cara menos amable de la sociedad, al plasmar la explotación laboral infantil en Bangladés. Fueron tomadas en el año 2008 ex profeso para la campaña de sensibilización que la oenegé Intervida está llevando a cabo bajo el lema Faino ti mesmo. Las obras muestran la realidad en la que viven muchos niños de Dhaka, la capital del país asiático y en las zonas rurales cercanas, obligados a trabajar en condiciones muy duras. La edad de incorporación al mercado laboral varía en función de las necesidades de las familias, aunque en ese país, uno de los de mayor densidad de población del mundo y con una elevada tasa de pobreza, suelen incorporarse a los 5 años, aunque desde 1992 el trabajo infantil está prohibido a nivel legislativo.
Según los datos de Intervida, en el país asiático hay 42,4 millones de niños y jóvenes entre los 5 y los 17 años, de los cuales 7,4 millones son económicamente activos y de ellos, 4,5 tienen trabajos considerados peligros. Por franjas de edad el 52,5% tienen entre 5 y 14 años. Mónica Viqueira, técnico de la citada oenegé, subraya que el 93% de los menores de Bangladés tiene empleos en la economía sumergida. Las niñas trabajan principalmente en actividades domésticas, como el cuidado de sus hermanos menores, la limpieza, la cocina o el aprovisionamiento de agua. Por su parte, los niños suelen emplearse en trabajos eminentemente físicos, por lo que se encuentran especialmente expuestos a sufrir lesiones derivadas de soportar cargas demasiado pesadas para su edad. En cuanto a los trabajos más peligrosos que asumen muchos pequeños del mundo cabe destacar la minería, el trabajo en fundiciones, la mecánica o la artesanía, por no hablar de la esclavitud, el reclutamiento forzado de niños soldado o la prostitución infantil, que según datos de UNICEF, se estima que afecta a dos millones de niños cada año. Intervida trabaja dando educación a esos menores que por su trabajo, carecen de oportunidades para formarse.
Muy dura es la vida de estos niños, pero también lo es la de muchos de los presos que tienen en la prisión de A Lama su domicilio habitual. Así lo pudo comprobar ayer Oscar Pereiro, el ciclista de Mos que en el verano del 2006 consiguió alzarse con el triunfo en el Tour de Francia. Actualmente retirado, el deportista, acompañado por el también ciclista Gustavo César Veloso y por el vicepresidente de la Federación Galega de Ciclismo, conocieron la realidad de los reclusos que tratan de rehacer sus vidas en módulos específicos, como pueden ser el de deshabituación de drogas o el convivencial deportivo. Además, Pereiro pudo comprobar el cariño que se le guarda dada la cantidad de autógrafos que tuvo que firmar nada más concluir la charla-coloquio que mantuvo en el salón de actos del centro penitenciario o durante la entrevista que le realizaron los miembros del equipo de radio de la prisión, A Radio. El director del penal pontevedrés, José Antonio Gómez Novoa, destacó que este tipo de visitas contribuyen a un proyecto global para mejorar «las expectativas de reinserción social, así como superar las barreras que separan el mundo penitenciario del mundo exterior».
Precisamente el director del centro penitenciario de A Lama fue una de las personalidades que ayer despididieron al que hasta finales de diciembre fue máximo responsable de la Guardia Civil en Pontevedra. Rafael Daza Pichardo, que estuvo acompañado por su mujer, compartió mesa y mantel con el pontevedrés Jose Jar -quien ocupa la jefatura de la Comandancia mientras no es designado el sucesor de Daza Pichardo-; el subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández; y el general José Antonio Alonso Miranda, entre otros. Todos ellos pudieron disfrutar en la sede del Liceo Casino en el casco histórico de un menú en el que predominó la gastronomía de la tierra. No en vano, si la comida se abrió con un cóctel de langostinos en piña natural, posteriormente las decenas de asistentes pudieron degustar unas vieiras y un sabroso entrecot de ternera.
Está claro que la figura de Rafael Daza caló hondo entre los que, a lo largo de estos años, han tratado diariamente con él. Ayer todo fueron elogios y más elogios. No es de extrañar que a la cita, entre otros, acudieran el presidente de la Audiencia Provincial, Francisco Javier Menéndez Estébanez; el fiscal jefe, Juan Carlos Aladro; la jefa provincial de Tráfico, María Victoria Gómez Dobarro; el jefe de la Udyco, Jaime Iglesias; o magistrados como Antonio Berengua; mientras que también había anunciado su presencia en la comida homenaje el delegado del Gobierno en Galicia y candidato socialista a la alcaldía de Pontevedra, Antón Louro. Incluso, antecesores al frente de la Guardia Civil pontevedresa, como José Luis Gómez Aparisi, no se quisieron perder la despedida de un compañero, como tampoco lo hizo Lorenzo Sánchez Enjamio, subdelegado de Defensa. Muller e mar. Nada mejor que un café para finalizar una comida como la de ayer. Máxime si uno acude al Café Universo, en la plaza de Méndez Núñez, y disfruta de la bebida rodeado de arte. No en vano, estos días Magolla Trigo expone una colección de fotografías intimistas, en su mayoría de temática marina y con una gran carga de sensibilidad femenina. Bajo el título Muller e Mar muestra la naturaleza atlántica en estado puro en imágenes tomadas en O Vilar, Ribeira, en Finisterre, en la isla Sálvora y en la isla de San Miguel de las Azores, entre otros parajes. Cada imagen va acompañada de una leyenda que explica el significado que tiene para la artista. Preside la exposición la sirena A Mariña de Sálvora, que «fermosa, altiva, distante e ollando cara a ría, espera....». Y llama también la atención la imagen de A velliña de Castiñeiras, una vieja chalana que para Magolla transmite experiencia de vida y supervivencia. La exposición permanecerá en el Universo todo el mes de enero.