Los vecinos colaboraron, codo con codo, con los servicios municipales en la limpieza de casas y calles que se vieron anegadas, sobre todo, en Bueu, Marín, Caldas y Cuntis
07 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.«Esta noite temos os sacos para frear a entrada da auga», así se organizaron ayer en la panadería Freire, en la parroquia buenense de Cela, para afrontar las consecuencias de las próximas lluvias. No fueron los únicos, ya que en calles como Pazos Fontenla, en Bueu, o la Lameira, en Marín, muchos pusieron tablones en las puertas de los comercios o sellaron con porexpán las rejillas de ventilación de los garajes. La medida, aunque pudiera parecer extrema, no lo es tanto para unos vecinos acostumbrados a las malas pasadas de los ríos que atraviesan sus localidades.
Marín y Bueu fueron de los más castigados por el colapso de sus sistemas fluviales. El río Bispo discurrió libremente durante horas por la calle Pazos Fontenla, en Bueu, ante el asombro de sus vecinos, que se pusieron manos a la obra y abriendo arquetas y empujando con rastrillos lograron, en la medida de lo posible, evitar daños mayores.
En Marín, el acceso al pabellón de O Sequelo era imposible. El Lameira reivindicó una franja de muchos metros de fincas a ambos lados de su cauce normal y saltó por encima de muros, puentes y caminos. El solar del futuro centro de salud, delimitado por muretes de piedra, se convirtió en una represa donde se acumuló el agua hasta una altura de un metro. En A Banda do Río, sacos colocados por el Concello, aspiran a frenar el paso del agua desde la Lameira hasta las calles aledañas en caso de que se taponasen las tuberías junto al cruce del Puente y se anegase la vía. La Xunta envió refuerzos para echar el agua del centro de la tercera edad que volvió a inundarse por segunda vez en una semana. La fuerza del agua fue tal que destrozó parte del paseo marítimo de Portocelo y tiñó de color marrón una amplia franja del agua del mar junto a los arenales de Portomaior y Agrelo por el arrastre de tierra de las fincas cercanas.
En el interior, la jornada no fue más tranquila. Caldas tuvo cortadas varias calles a primera hora de la mañana y A Tafona se inundó a media tarde. En Cuntis, el río Gallo se lo llevó todo por delante y obligó a desalojar varios garajes. La N-640 estuvo cortada en Caldas, Cuntis y Portas. En este último municipio, se tuvieron que desalojar algunas viviendas como consecuencia del desbordamiento del río Chaín.
Por su parte, en Barro, la cascada de Barosa era un espectáculo digno de ver por la fuerza y el volumen de agua que bajaba y que creó una piscina natural al margen de la N-550.