Usuarios de los servicios sociales Concello y beneficiarios de rentas bajas salieron ayer a la calle para manifestar su malestar por el posible cierre del servicio municipal de inclusión social debido a los recortes presupuestarios de la Xunta.
La voz de alarma la dio hace quince días la concejala de Benestar, Margarita Castejón, cuando afirmó que estaba en peligro la herramienta más potente de la que dispone el Ayuntamiento para luchar contra la pobreza y evitar que los ciudadanos caigan en situaciones de exclusión, debido a la decisión de la Administración autonómica de suprimir la partida presupuestaria destinada al Plan Gallego de Inclusión 2007-2013. Y en consecuencia, el Grupo Boa Vida de Inclusión Social Activa de Pontevedra, del que forman parte esas personas en riesgo, ha puesto en marcha una campaña para informar y pedir el apoyo de la ciudadanía ante el desamparo en la que quedarían con la supresión del servicio.
Sin trabajo, sin futuro, con derechos, con dignidad, es el lema de esta campaña que comenzó con la instalación de una mesa informativa en los soportales de A Ferrería, donde recogieron firmas para exigir la continuidad del programa que les ha permitido salir adelante en circunstancias muy difíciles. Su intención es solicitar una entrevista con el alcalde para hacerle entrega de estas firmas.
Estas personas usuarias del programa de inclusión perciben rentas sociales y subvenciones que no superan los 400 euros mensuales y algunas de ellas dieron testimonio de forma anónima de las situaciones de necesidad que están pasando, así como de la importancia de las ayudas que reciben para seguir adelante a pesar de las circunstancias, no solo económicas, sino también de formación y asesoramiento para la reinserción laboral mediante cursos, talles y otras actividades.
Testimonios
«Llevaba cinco años en el paro cuando conocí este servicio. Me encontraba tan desesperaba que no tenía fuerzas para salir de casa. Me asesoraron en la búsqueda de un empleo en el que me sentí útil después de mucho tiempo. Me ayudaron a solventar infinidad de problemas, tratándome con cariño e intentando ponerse en mi lugar, por lo que su apoyo para mí fue muy importante», decía uno de los testimonios leídos ayer.
«Gracias al equipo de inclusión salí de la depresión, después de pasarme los últimos veinte años cuidando de mis abuelos, sin salir de casa, sin poder estudiar ni hacer nada más que cuidarles. Ahora he vuelto a estudiar, me estoy sacando el carné de coche, he desarrollado habilidades sociales y he hecho muy buenos amigos, gracias a las asistentas sociales Geli, Silvia y Pepa» contó otra usuaria del programa.
El colectivo Boa Vida, integrado por usuarios de los servicios sociales municipales y beneficiarios de rentas bajas, reclama el derecho a llevar una vida digna, incidiendo en que el posible cierre del programa por recortes presupuestarios vulneraría sus derechos constitucionales.
Pide, en suma, que las ayudas que gestionan conjuntamente el Ayuntamiento pontevedrés y la Xunta de Galicia «sean respetadas para que las personas que están en este momento o lleguen a estar en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, puedan seguir siendo atendidos dentro de esta sociedad de bienestar».