La plantilla cargó las pilas ante los pupilos de Paco Herrera y al día siguiente volvieron ?a los entrenamientos
03 dic 2010 . Actualizado a las 03:05 h.Fue uno de los mejores partidos que se han visto esta temporada en Pasarón. La cita entre el Pontevedra y Celta en el Trofeo Luis Otero dejó muy buen sabor a los aficionados. Para los seguidores granates fue algo distinto. No solo por la entidad del rival sino también por el buen juego desplegado por los pupilos de Castro Santos.
La aparición del canterano Carlos Campos le dio un aire fresco, con una profundidad que por momentos llegó a desconcertar al equipo de Paco Herrera tanto en la primera como en la segunda parte. Incluso tuvo dos buenas oportunidades para llevarse el histórico trofeo en un penalti a Gerardo que el árbitro no pitó y, posteriormente, otra clara ocasión del asturiano Omar Sampedro, autor del tanto pontevedrés.
El juego desplegado por los de Castro Santos levantó los ánimos en una afición un tanto alicaída al caer también en el amistoso contra la selección gallega de aficionados. A pesar de todo, el técnico granate arriesgó ante un equipo que está a las puertas de regresar a Primera División.
Los jugadores regresaron ayer a los entrenamientos en el campo de Príncipe Felipe. El buen trabajo realizado el día anterior aleccionó a la plantilla, que sigue perseverando en encontrar de nuevo el equilibrio que tanto necesita, especialmente ante rivales de menor entidad.
Lo peor de la jornada de ayer fue el partido que disputaron integrantes de la Brilat. Tenían pedido el campo para jugar un amistoso y no se dieron cuenta que sobre el mismo césped habían disputado el partido contra el Celta, quedando bastante dañado.