Y que lo que decíamos quería ser un serio aviso acerca de lo qué significaría perder en el campo del Levante, en donde el Deportivo, hay que decirlo, solo pasó apuros cuando el partido entró en su última recta y los valencianos buscaban el empate con balones altos sobre el área coruñesa. Para superar la barrera que montó Miguel Ángel Lotina en el nuevo sistema no basta con empujar y bombear balones, hace falta mucho más. Como diría John Benjamin Toshack de los rivales que atacaban muy acelerados: «Parecen pollos sin cabeza».
El de ayer era de esos partidos que, de perderlo, dejaría al Deportivo al borde del abismo. Pero se ganó, e incluso pudo ser por un tanteo mayor, dato este que da a entender que el equipo de Lotina tiene mucho que decir cuando se enfrente a conjuntos de nuestra Liga, tal como dicen los propios jugadores deportivistas. Para ello es obligado seguir con la recuperación iniciada en Valencia, en donde puede decirse que se colocó la primera piedra.