Los partidos trazan una estrategia de cercanía con los votantes basada en la austeridad para derribar la creciente barrera entre políticos y ciudadanos
31 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Un medallista olímpico es de los pocos lujos que se van a dar los partidos políticos en la precampaña. Preocupa trasladar a los votantes una imagen de excesivo dispendio, de campañas a lo grande. La austeridad se impone, pese a las últimas cifras del paro que dan una tregua a la sensación de pesimismo generalizado.
«É un momento complicado», concede Rafael Louzán, presidente provincial del Partido Popular. En los partidos, no solo en el PP, preocupa el creciente rechazo de la sociedad hacia la clase política. La consigna es derribar el muro que separa a los votantes de los líderes políticos.
La campaña se hará casi a pie, puerta a puerta, para dar sensación de conexión con la ciudadanía y apuntalar al mismo tiempo la idea de austeridad. Aunque la receta se aplica ininterrumpidamente por todas las fuerzas casi desde el día siguiente a las últimas elecciones, algunos, como Antón Louro, ya se están estrenando en pisar parroquias. La semana pasada se le pudo ver por Xeve, y en cuanto el fenomenal dispositivo de seguridad por la visita del Papa, que ahora absorbe el grueso del tiempo del delegado del Gobierno en Galicia, se disipe con la marcha de Benedicto VXI, Antón Louro se vestirá más a menudo de candidato.
A la sombra del golpe de efecto
Después del golpe de efecto de Telmo Martín con el fichaje de David Cal, ahora es el BNG el que anda con los últimos retoques para dar un impulso a su candidatura. Será el próximo viernes. Pero el ambiente preelectoral ya se deja notar en todos los rifirrafes políticos. Se hace política municipal en casi todas las instituciones.
Esta semana, el conselleiro de Medio Ambiente e Infraestruturas, Agustín Hernández, dedicó parte de su intervención en el Parlamento para hacer oposición a la política tributaria del Concello de Pontevedra en materia de aguas. Y en la Diputación asoma el nerviosismo. José Manuel Figueroa, vicepresidente de la institución y edil del PP en Vigo, aprovecha para hacer oposición a Caballero desde el Pazo de la avenida de Montero Ríos.
Y hasta en el Congreso huele a política municipal. En las filas socialistas andan más que satisfechos con la labor del diputado pontevedrés Luis Piña, que ha arrancado las mayores contrapartidas económicas vía enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado. Son 750.000 euros, entre los que se incluyen el rescate del olvido presupuestario del estudio de reordenación del nudo de A Barca, entre otros.
Ahora el diputado Piña tiene otra tarea dura por delante como secretario de organización provincial del PSOE. Tendrá que diseñar una política de los socialistas previa a la campaña. No es cuestión solo de los nombres, sino de conjugar la austeridad con las propuestas que llevarán los socialistas en sus programas electorales. Y buscar de paso, algún nombre que sea un pequeño lujo. Aunque no sea oro todo lo que reluce.