El empresario José Luis Freire cifró ayer en 1,8 millones de euros las pérdidas patrimoniales que le causaron al expulsarle de Marfrío, grupo de empresas que había fundado en 1985 junto con otros socios y del que tenía el 33% de las acciones antes de quedar en minoría por la ampliación de capital suscrita por otros accionistas ajenos a la familia Freire.
«Después de salir a cenar los viernes con otro de los socios durante tres años me dijeron: Usted está fuera, ni venga por aquí», relató el emprendedor, que preside la feria Conxemar, una de las más importantes del sector pesquero del congelado a nivel internacional. Según Freire «después de 17 años en la empresa ni me dejaron recoger la fotografía ni un sillón que era recuerdo de mi mujer, que había fallecido».
Con la ampliación de capital, el valor de las acciones de Freire en Marfrío se quedó reducido a 30.000 euros, según relató. Freire señaló que estuvo tan afectado por lo sucedido que requirió ayuda médica. El antiguo consejero delegado explicó que no acudió a la ampliación de capital porque no le habían dado información sobre la marcha de la empresa y le ocultaban datos. Esa falta de información y las maniobras para dejarlo en minoría constituyen el fundamento de las acusaciones de Freire contra los actuales gestores para los que la fiscal pide inicialmente una pena de dos años y medio de prisión y que indemnicen al perjudicado.
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En el juicio también declararon como testigos los hijos de Freire, que también eran accionistas y que, como su padre, fueron despedidos de Marfrío en marzo del 2002. «Pedí información sobre las empresas para la junta de accionistas que se iba a celebrar y no me la dieron», aseguró uno de los hijos. En la junta de junio del 2002 «no se nos permitió ver el acta ni firmarla», aseguró Eduardo Freire y cuando llegó el momento de la segunda junta, «no teníamos dinero».