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Póngame un chorizo... ¡de pulpo!

¿A qué sabe? «Pues, ¿a qué va a saber? A criollo», dice Alfonso Díaz, el creador de esta patente que surgió de la necesidad de comer sano y de hacer atractiva la proteína marina para los pequeños de la casa. Cuando vio un pulpo dijo: «¡Eureka! Esto se parece a una chistorra». Y «voilà»