Malta condecora a la Escuela Naval

López Penide alfredo.lopez@lavoz.es

PONTEVEDRA

Unos 120 caballeros y damas de la Orden de Malta, nombre por el que se conoce en todo el mundo a la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta rindieron ayer en Marín un cálido homenaje a la Escuela Naval Militar y, por extensión, a toda la Armada. Y es que, durante su visita protocolaria, Su Alteza Eminentísima Frey Matthew Festing, Príncipe y Gran Maestre de la orden, impuso condecoraciones al teniente coronel de infantería de marina Trujillo de Monterde -ayudante del almirante jefe de Personal de la Armada-; al secretario de la Escuela Naval, Joaquín Revuelta Seijo; y al director de la misma, el capitán de navío Marcial Gamboa Pérez-Pardo. El conde de Valdellano y vicepresidente de la asamblea española, Tomás Gaytán de Ayala y Domínguez, explicó que la visita se encuadra en el peregrinaje que llevan a cabo cada Año Santo.

Frey Matthew fue recibido en la academia marinense con el disparo de veintiuna salvas, honor reservado a los jefes de Estado. Y es que, tal y como subrayó el conde de Valdellano, Carlos V «nos dio la isla de Malta», si bien posteriormente «tuvimos problemas con Napoleón. Nos echó». Actualmente, la orden tiene su sede en Roma, en Via Condotti, y aunque «no tiene territorio propio, estamos reconocidos como Estado en 103 países. Son los que reconocen a la orden de Malta su soberanía». De este modo, en estas naciones el gran maestre es recibido «con las prerrogativas, inmunidades y honores que corresponden a los jefes de Estado», mientras que «la Iglesia Católica le atribuye el rango de cardenal», se refiere en su página web, donde, además, se da cuenta de que este ente mantiene relaciones con las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, caso del Consejo de Europa. Nueve siglos de monjes guerreros. En sus nueve siglos de historia, muchas cosas han cambiado en la orden, aunque su lema se mantiene intacto como el primer día: Tuitio fidei et obsequium pauperum. Esto es, La defensa de la fe y el servicio a los pobres. Eso sí, su doble condición de monjes guerreros en lucha contra el infiel y protegiendo a los peregrinos a Tierra Santa «ha pasado a la historia». En la actualidad, los miembros de la orden se centran en el «cuidado de los enfermos y de los pobres. Ha sido conocida como la orden del Hospital», apuntilló Gaytán de Ayala.

Acompañado por peregrinos venidos de distintos puntos del territorio nacional, pero también de Cuba, Argentina, Portugal, Francia, Italia, Alemania y Australia, Frey Matthew no tuvo inconveniente ayer en saltarse el guión previsto por la Escuela Naval. Así, nada más imponer las condecoraciones y cuando se anunció por megafonía que se iba a interpretar el himno de la Armada, el gran maestre no se lo pensó. Se aproximó al estrado y se dirigió al batallón de alumnos que formaba en la explanada del centro marinense. En su alocución, bromeó sobre la meteorología, sobre aquellos que le habían aconsejado usar sombrero y abrigo en su visita a Galicia y cómo la meteorología, caprichosa como es, había echado por tierra estas recomendaciones. Asimismo, y siempre en inglés, rememoró el pasado común que mantienen la Armada y la orden de Malta, y tuvo tiempo de recordar los combates que libraron sus antepasados en defensa de la fe y en la protección del Mediterráneo. No en vano, es descendiente de Sir Adrian Fortescue, caballero de Malta y mártir.