Malas sensaciones

PONTEVEDRA

27 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A Lotina le está pasando factura el entusiasmo que ha mostrado con su equipo esta temporada. Su insistencia, excesiva quizá, en lo mucho que le gusta su equipo ha generado unas expectativas en los aficionados que ahora se ven defraudados. Estar en puesto de descenso en la quinta jornada de la Liga no deja de ser una desagradable anécdota, pero lo malo son las sensaciones que se están transmitiendo desde casi todos los estamentos del club.

Riazor sigue teniendo flojas entradas, a pesar de que el público que asiste a los encuentros está muy por encima de los jugadores.

Adrián fracasa jornada tras jornada. Lassad sigue sin meter goles y la sala de máquinas blanquiazul no genera juego. Para colmo, ayer se resquebrajó la solidez defensiva con un gol de córner penosamente defendido y otro de churro originado en un fallo de Rindaroy, despejando hacia dentro con un rival encima, una acción impropia de un futbolista profesional.

Luego están las lesiones. Lo de Aranzubia iba a ser una semana, Míchel se perderá entre cuatro y seis meses a causa de su extraña lesión. Urreta, Riki, Juan Domínguez, Pablo Álvarez, ahora las molestias de Lopo... La enfermería del Dépor es un drama. O los blanquiazules son de una mala calidad genética; o Lotina y su equipo los exprimen más allá de lo aconsejable; o los responsables de la recuperación, diagnóstico y tratamiento de las lesiones atraviesan una mala racha; o la mala suerte se ha cebado con el Dépor.

O las cosas cambian desde ya, o la anécdota desagradable puede convertirse en otra cosa.