Los músicos de jazz no llegan con exigencias extravagantes. «Son gente muy humana que no nos han pedido nada especial, solo cosas razonables». Claro que en ocasiones las cosas se complican, como ocurrió con el gran Solomon Burke, al que hubo que buscar una especie de trono para actuar y hubo que alojar en Baiona ante la imposibilidad de encontrar una habitación adaptada a su corpulencia. Uno de los artistas que mejor recuerdo se llevó de su paso por Pontevedra fue Derek Trucks. «Es una figura, y era el segundo concierto que daba en España. Y le encantó la comida y el albariño. Se fue para Estados Unidos con varias botellas. Habló maravillas de la ciudad». Personalmente, es uno de los que más impactó a Alberto, al igual que el de Dianne Reeves. «Pero sobre todo el de Clarence 'Gatemouth' Brown, lo llevo en el corazón».