Fue por pura casualidad como Óscar Ibáñez conoció el paradero del impresionante legado musical del Quinteto Monterrey de José Posada, un gaiteiro de Verín que emigró a La Habana en 1911, ciudad en la que formó el Quinteto de Monterrey en 1934, con el que pudo dedicarse a la música de una forma más profesional, tras desempeñar varios empleos y tocar prácticamente en el ámbito familiar. Cuando Ibáñez estuvo dando clases de gaita en la capital cubana uno de sus alumnos le habló de Rodolfo Posada, hijo de José, fallecido en 1955. Se puso en contacto con el descendiente del gaiteiro y director del grupo y su sorpresa fue grande cuando supo que tenía guardado todo el legado musical de su padre, desde los instrumentos que utilizó el grupo hasta las partituras de su repertorio y también fotografías. En ese momento, Óscar Ibáñez se marcó el propósito de rescatar todo ese legado para difundirlo. Luego comenzó una largo trabajo de investigación de ese legado, desarrollado en los años 2005 y 2006, en varios viajes realizados a la isla caribeña, contando siempre con la ayuda de Rodolfo Posada, de más de 90 años y que falleció recientemente. Rodolfo también formó parte del Quinteto Monterrey como percusionista. El resultado de tanto trabajo se presentará el próximo sábado en el Teatro Principal. Se trata de un libro y un disco titulado O Quinteto Monterrey de José Posada. Nos Xardíns da Tropical. En el libro, de unas 300 páginas, se reconstruye la biografía de la formación y también se recogen las partituras copiadas de las originales manuscritas que se conservan. Por su parte, en el cedé figura la reconstrucción musical de 19 piezas del citado grupo de La Habana, grabadas en el Teatro Principal, donde volverán a sonar el próximo sábado, a partir de las 21 horas, con entrada libre. Y la obra se completa con las imágenes del programa Alalá de TVG dedicado a Rodolfo Posada, al Quinteto Monterrey de José Posada. Para Óscar Ibáñez, su trabajo «achega unha reproducción fidedigna da música desa época. Trátase do repertorio galego máis importante na diáspora». Este quinteto con gaita, formación bastante habitual en la época que luego derivaron en otras formaciones como orquestas, tocó fundamentalmente en el marco de las sociedades españolas de La Habana, en las fiestas dominicales que se hacían en los jardines de las cervecerías La Tropical, La Polar o La Cristal, entre otros lugares. En su repertorio incluían ritmos bailables de origen gallego y también hispano y cubano, pero también pasodobles, melodías de moda y hasta temas de películas.