César Mosquera informó ayer de la modificación de la ordenanza, que cuenta con todos los informes técnicos favorables. El nuevo texto será aprobado el lunes por la junta de gobierno local, se debatirá en comisión el martes e irá al pleno del viernes. Una vez que se apruebe en pleno la modificación -la mayoría de BNG y PSOE garantizan el trámite-, el texto será sometido a un período de treinta días de exposición pública. Resueltas las hipotéticas alegaciones, la limitación de tráfico será efectiva. Para ello será necesario llevar a cabo previamente una serie de cambios físicos en diversas zonas de la ciudad. Además de la renovación de la señalización horizontal y vertical, que se levará a cabo de manera «inminente», también se ejecutarán una serie de «actuacións complementarias» encaminadas a calmar el tráfico. Estas actuaciones supondrán una inversión de más de 730.000 euros.
Se trata de actuar en varios viales de acceso -avenida de Lugo, calles Luxemburgo, Bélgica y Francia en Monte Porreiro, y Eduardo Blanco Amor- para renovar el pavimento, mejorar las aceras y el estado en general de la calzada y sobre todo, habilitar badenes o pasos de peatones elevados que contribuyan a esa pretendida ralentización del tráfico urbano.
Multa igual a peligro
Mosquera puso ayer especial énfasis en estas medidas complementarias, claves para que la limitación de velocidad sea respetada. «Se nos limitamos a poñer sinais, o conductor non o respecta. Se a sinalización está acompañada doutras medidas como pasos elevados, a medida cala mellor». El edil de Infraestructuras subrayó que la limitación «non ten afán recaudatorio, senón de mellora da seguridade. Se fose para recaudar, non gastaríamos cartos en instalar pasos elevados». Mosquera insistió en que la finalidad no es poner multas, «porque a multa implica infracción e a infraccións implica perigo».