Kilómetro 82: un año de obras

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral COTOBADE/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Hace hoy justo doce meses un talud se venía abajo en la carretera N-541 a su paso por Cotobade y provocaba un socavón de veinte metros que cortó un carril

08 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Me quedé a metro y medio del agujero. Le di para atrás al coche y llamé al 062 y a un compañero de trabajo que había pasado cinco minutos antes por el lugar para ver si estaba bien». Son las palabras de Ángel Cerviño, el conductor que hace hoy justo un año avisó del socavón abierto en la carretera N-541 que enlaza Pontevedra y Ourense a su paso por Cotobade.

Aquel lunes de madrugada este vecino de la parroquia de Mourente (Pontevedra) conducía su Ford Mondeo gris cuando, literalmente, vio cómo la calzada se venía abajo a la altura del kilómetro 82, entre las parroquias de Tenorio y Viascón. En su opinión, la suerte, sus reflejos y el hecho de que circulara a escasa velocidad evitaron un fatal desenlace cuando minutos antes de la cinco de la mañana regresaba a casa después del trabajo en San Xurxo de Sacos.

No era la primera vez que ese punto de la N-541 sufría un socavón. El vial se había hundido el 25 de octubre del 2006. Entonces la aparición de filtraciones de agua y grietas tras varios días de fuertes lluvias motivó el cierre total de la carretera durante una semana. Tras el socavón de veinte metros del 8 de junio del 2009 el Ayuntamiento, gobernado en coalición por el PSOE y el BNG, se puso firme y reclamó al Ministerio de Fomento una solución definitiva al entender que hay un «problema estructural» en la carretera.

El alcalde, el socialista Manoel Loureiro, daba unas semanas a Fomento para iniciar la obra, si no saldría a la calle. Al final no hubo movilización vecinal, pero sí quejas puntuales por el ritmo lento de las obras de construcción de un puente sobre el río Cabanelas, en ese kilómetro 82. Los trabajos obligaron a restringir la circulación por esa zona, que hasta el pasado mes de mayo estuvo regulada por semáforos, lo que provocó colas y varios accidentes por alcance.

Alivio

El proyecto de mejora del puente y de los accesos fue adjudicado por el ministerio a la empresa Traima. Aliviada la circulación con la retirada de los semáforos, la conclusión de la obra, presupuestada en más de un millón de euros, sigue pendiente.

Oficialmente no hay plazos para el remate. El aniversario del socavón pilló ayer al regidor regresando de un viaje con jubilados de Cotobade. Su socio de gobierno y concejal de Promoción Económica, el nacionalista Emilio Iglesias, remachó que a la actuación todavía la falta el 50%. «É certo que agora non é o mesmo que antes en canto á circulación rodada e é un alivio para os condutores, pero para nós é un alivio só a medias porque falta todavía a metade da obra».

El edil dejó caer que la situación de la empresa Traima no es buena. Algo que el 22 de abril había expuesto el alcalde en una carta dirigida la ministro de Fomento, José Blanco. Manoel Loureiro aludía a un ritmo «difícilmente asumible» y a que la firma adolecía de «capacidad operativa», por lo que se veían solo tres o cuatro obreros con la maquinaria parada largas temporadas y en la misma posición.

El ritmo lento de los trabajos motivó también el pasado año las quejas de la Asociación de Empresarios de Cotobade. Su presidente, Jesús Gálvez, llegó a exigir el mismo trato que se da a los concellos costeros.