Corrió Nadal hacia la tribuna para dar la mano y un beso a la Reina antes de reconocer lo mucho que ha tenido que sufrir para reencontrarse a sí mismo y ganar su quinto título de Roland Garros. «Es el momento más emocionante de mi carrera», llegó a decir al público de la pista central el mallorquín. «Es muchísimo más que un sueño volver a estar aquí después de un año realmente difícil», exclamó tras felicitar a Soderling «por su gran torneo».
«He sacado mi mejor tenis en el momento más importante. Durante toda la semana no podía contener los nervios, esa ansiedad que tenía, pero me he conseguido serenar bastante en el día más importante», declaró orgulloso Nadal, para quien regresar al número uno mundial «era lo último que contaba». «Lo más importante es que se han pasado momentos difíciles y que he estado muy bien, física y mentalmente». «Sin estar sano esto no sería posible», sentenció. Por ello destacó también el trabajo de su equipo, encabezado por su tío y entrnador Toni Nadal, por haberle ayudado tanto en la dura recuperación.
Cuando se le insistió en que expresase lo que significa para él volver a ser considerado el mejor tenista del planeta, Nadal, fiel a sí mismo, se mostró humilde: «Aquí no hay ningún jefe. Eso simplemente es algo más». «Lo que sí es verdad es que estoy haciendo una gran temporada», admitió, recordando que antes de presentarse este año en París advirtió de que «llegaba preparado para ganar después de conquistar tres torneos previos».
Nadal también se refirió al significado que tiene la tierra batida de París dentro de su carrera: «La amo, la quiero por todo lo que me ha dado». De todos modos, negó que sea el mejor de la historia en esa superficie, porque sería «arrogante». «Los números dicen que estoy siendo un gran jugador estos últimos años. Vamos a seguir trabajando para seguir siéndolo el máximo tiempo posible», indicó el español. «Cuando veo esos números me parece alucinante y no sé cómo lo hice», aseguró Nadal. Con 24 años prefiere esperar a que termine su carrera para tener más perspectiva histórica.
Nadal reconoció que la anterior derrota ante Soderling en París le dejó «hundido» y que «era un reto personal» volver a su mejor nivel, después de pasar más de dos meses de baja en el 2009 y permanecer once sin celebrar un título. «Por momentos era difícil aceptar las lesiones. No sabes si estarás listo para competir al cien por cien», explicó Nadal.