El mítico Ceresuela ejerce de profesor

Tino Rascado PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Nacido en Zaragoza, fue clave en el primer ascenso del Pontevedra a Primera División en 1962-63, con el que nació el famoso «¡Hai que roelo!» que dio la vuelta al planeta

29 may 2010 . Actualizado a las 13:50 h.

Cuando Ceresuela saltó al césped de uno de los campos sintéticos de A Xunqueira con el portero Lorenzo, el lateral derecho Pacheco, el interior Curri, el media punta Rubén Cerqueira, el central Riobó y el medio Javi Nogueira se le notaba feliz rodeado de jugadores con mucho futuro.

Antes de nada, el mítico jugador les recomendó que aprovechen esta etapa y, sobre todo, les pidió que «se cuiden y que no se crean que son más de lo debido ya que uno puede tener una buena trayectoria y si además es humilde es mucho mejor para el futuro como futbolistas».

Les contó que con el Zaragoza juvenil disfrutó muchísimo: «Llegamos a jugar la final contra el Atlético de Madrid en Chamartín en la preliminar de la Copa que hoy es del Rey. El Atlético nos dio una buena pasada ya que perdimos por 4-0», manifestó Ceresuela, quien animó a los jóvenes a trabajar con intensidad para llegar algún día a jugar en el primer equipo del Pontevedra, que «imagino que será una de vuestras ilusiones».

Una de las grandes ilusiones de Rafael Ceresuela en su niñez era llegar a jugar en el primer equipo del Zaragoza, ciudad en la que nació. Aunque llegó a participar en algún amistoso, la presencia de los cinco magníficos cerró sus puertas, por lo que después de unos años cedido en el Burgos fichó en el Pontevedra.

Apeló también a ese lema extendido que reza «jugamos como entrenamos, por lo que en los entrenamientos hay que jugar con ganas».

Sobre la fase de ascenso en la que se encuentra inmerso el Pontevedra, Ceresuela tenía pocas esperanzas en que que se clasificase para la fase de ascenso. «Era tan irregular durante la temporada que no creía que llegaría. Sin embargo, ahora se ha centrado el equipo y con el Alcorcón vaticino un 2-0».

Una de las claves del resurgir del equipo para el veterano granate es el entrenador. «Pablo Alfaro está influyendo mucho. Es un tema mental. Es el convencimiento de que somos jugadores de calidad y tenemos que demostrarlo en el campo interponiéndose al contrario y no que el contrario se interponga a ti. Creo que eso ha sido una aportación importante del entrenador, como lo hacía Marcel Domingo, que era el entrenador de la época del !Hai que roelo!».

Otra de las sorpresas con las que se encontraron los juveniles en la charla con Ceresuela fue comprobar que lleva siempre con él la primera ficha desde que es jugador, cuando tenía tan solo 15 años. «Esto lo guardo como oro en paño. Siempre la llevo conmigo vaya a donde vaya ya que para mí jugar al fútbol fue una ilusión», precisó.