El Tartiere se convirtió en Pasarón a la conclusión

La Voz

PONTEVEDRA

«¡Que bote Santi Amaro!» fue otra de las consignas más tatareadas porque la marea granate era consciente de que el medio centro había pasado un auténtico infierno psicológico hasta que el colegiado decretó el final del duelo.

Pero Nino Mirón también fue requerido por los aficionados. «¡Que bote el presidente!», retumbó en el Tartiere mientras sus ídolos se enlazaban las manos y corrían adelante y atrás, tirándose al suelo en plancha. El máximo accionista del Pontevedra no defraudó y cumplió con mucho gusto el deseo de sus socios. Era un niño más en la celebración del equipo.

La fiesta era impresionante y ponía los pelos de punta a los que nos encontrábamos golpeando las teclas. Poco después los héroes del Tartiere se retiraron de nuevo a los vestuarios para continuar la juerga bajo el agua de las duchas.

Y mientras tanto en la Praza do Teucro de Pontevedra, unas mil personas hacían lo mismo pero a medio millar de kilómetros de distancia. Celebrar el pase granate después de sufrir durante más de dos horas delanter de una pantalla gigante de televisión. Seguro que unos y otros se apuntan al mismo sufrimiento con tal de eliminar al Alcorcón.