Multitud de vecinos del casco histórico apenas pueden descansar por lo que consideran es una plaga de gaviotas que anidan y provocan daños en sus tejados
15 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Una nueva plaga asola al casco histórico de Pontevedra: las gaviotas.
Desde hace meses, decenas de estas aves han tomado los tejados de la zona monumental de Pontevedra como su particular espacio de anidamiento, con el consiguiente trastorno a los vecinos que apenas pueden descansar pasadas las seis de la mañana.
A esa hora, día sí y día también, Dolores Barcala se tiene que asomar a su tejado de la Rúa Alta para, con una caña de pescar, comenzar a espantar a las aves: «Son agresivas, porque las asustas y vuelven. A esa hora comienzan a graznar y no hay manera, no hay quien descanse».
Esta pontevedresa ha sufrido en sus carnes lo que significa tener a tan molestos y ruidosos vecinos. No solo se trata de madrugar, sino que le han causado destrozos: «Me levantan la tela asfáltica del tejado, me movieron el año pasado una claraboya, rompen las tejas, se colocan encima de las chimeneas... Es tremendo».
Otros residentes han visto como estas aves conseguían que, por unas horas, tuviesen que apagar sus televisores. Al mismo tiempo que rompen tejas y cubiertas, han llegado a arrancar los cables de la televisión.
Son casi las dos de la tarde. Desde el balcón de su vivienda se observan hasta una docena de aves volando o posadas en distintos puntos de los edificios del casco histórico. En algunos casos se vislumbran nidos y proyectos de lo que serán futuros lugares de reproducción.
Como Dolores otros muchos vecinos han aguantado hasta ahora, momento en el que algunos empiezan a decir basta. Como primera medida se han dirigido a la asociación San Bartolomé, desde donde denunciaron públicamente esto y reclamaron del Concello una solución ante el coste que supone los continuos arreglos.
Pero el problema de las gaviotas no se circunscribe únicamente a las alturas, también a ras de suelo ocasionan incidentes, que los afectados sostienen son cada vez más frecuentes. «Se echan a las bolsas de basura, lo inundan todo de excrementos... Creo que, esto de por sí, ya implicaría que el Concello tomase cartas en el asunto y no esperase a que los comerciantes o los vecinos lo denunciásemos. No presumen de ciudad, pues que hagan algo», criticó una empleada de un comercio de Cesar Boente.
Halcones frente al problema
Hay quien ya habla de contratar los servicios de un halcón «o de varios, porque lo que tenemos por aquí no es normal», apostilló un viandante en la calle Real. Lo cierto es que se trata de una posibilidad que ya ha dado sus frutos en espacios, en principio, más complicados. Es el caso del vertedero de Urteta, en Guipúzcoa, donde aves rapaces especialmente adiestradas consiguieron que las gaviotas no proliferaran en este entorno.