«Sé que ocultan la droga entre la ropa sucia, en la lavadora»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

El boca a boca funcionó y algunos «clientes» se marcharon a ?O Vao de Arriba, donde dicen que la droga es de mejor calidad

11 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La noticia de la redada corrió como la espuma entre los drogodependientes. «Non sigas baixando que hai unha redada da Garda Civil da hostia», le llegó a decir un vecino del entorno del poblado marginal de Poio a un periodista que cubría la noticia y al que debió confundir con uno de los habituales del lugar.

La presencia de los agentes y el exhaustivo control sobre los accesos hizo que muchos clientes del poblado optaran por cambiar O Vao de Abaixo por O Vao de Arriba. Apenas medio kilómetro cuesta arriba separa una ubicación de otra. Y ya fuera en coche, en taxi o andando, los adictos, con el gesto contrariado en muchos de los casos, decidían buscarse un nuevo proveedor donde la oferta no escasea.

Uno de ellos subrayó que en el poblado de arriba comercian con heroína y coca de mejor calidad, ya que «la cortan menos». Explicó que cuando adquiere droga en el asentamiento próximo a la N-531 se cuida mucho de alabar lo que compra: «Allí si dices que algo esté bueno, al día siguiente lo mezclan más, y si les dices que está muy bueno, ya no te quiero ni contar. Nunca vi a un gitano parvo, pero tampoco a un payo listo».

Entre ropa sucia

Se dice que Vlad Tepes dejó una copa de gran valor en las proximidades de un pozo para que la gente pudiese beber de ella. El temor que infundía su nombre y la brutalidad de sus castigos eran motivos más que suficientes para que nadie se atreviese a robarla. Solo a su muerte, alguien se atrevió a hacerla desaparecer.

Algo así funciona en O Vao. Algunos de los camellos del poblado parece que no tienen inconvenientes en que se sepa donde guardan la droga para sus ventas diarias. «En uno o dos casos, sé que la ocultan entre la ropa sucia que tienen en la lavadora».

Las represalias pueden ser dolorosas para quien ose apropiársela. Es lo que, al parecer, le pudo ocurrir a un asiduo de O Vao hace algunas semanas: «Debieron faltar unos trescientos gramos, entre cocaína y heroína. Fue estúpido porque solo tuvieron que pensar un poco para descubrir quien había sido, ya que si vas día tras día a comprar y un día, de pronto, dejas de ir... Le dieron una paliza pero de la droga nada de nada», manifestó un conocido de la supuesta víctima de la agresión.

Mientras todo esto ocurría en el entorno del asentamiento marginal, un numeroso grupo de familiares y allegados de los seis detenidos se concentraba en las inmediaciones de la Comandancia de la Guardia Civil.