La protesta de los parados del naval frente al edificio de la Xunta en Vigo cumple 42 días

L. C. S.

PONTEVEDRA

Los integrantes de la asociación Parados del Naval cumplen hoy 42 días de acampada reivindicativa frente a la sede viguesa de la Xunta, en protesta contra el nuevo sistema de contratación temporal que aprobaron la patronal y los sindicatos UGT y CC. OO., hace aproximadamente un mes. Este modelo, que solo fue rechazado de plano por el sindicato CIG, vino a sustituir a la denominada Axencia Bolsa de Emprego (ABE), que estaba vigente desde el año 2007, y que fue precisamente objeto de violentas reivindicaciones por las calles de Vigo para que fuese incluida en el convenio colectivo del sector.

En este tiempo se han organizado por turnos para realizar la vigilancia, la comida, el aseo de la zona y mantener una actividad reivindicativa basada en el reparto de octavillas, además del despliegue de diversas pancartas y la solicitud de entrevistas con distintos responsables políticos, de los que, por el momento, no han obtenido ninguna respuesta positiva. La fuerza del sector naval está en la base misma de la protesta. Y la disciplina reina por el momento en toda la zona. No se trata, ni por asomo, de una protesta más, precisamente por la firmeza de su decisión en mantenerse contra viento y marea en el mismo sitio.

Combativos

El portavoz, Francisco Rodríguez, explica que son alrededor de 30 las personas que participan en la protesta, que han adornado la zona en la que están con pancartas con consignas como «Aínda que chova e faga vento, combatimos aos escravizadores da Ría de Vigo». Explica que ellos solo son una parte del problema, porque actualmente existen «unos 1.200 operarios en paro» dentro del naval -entre caldereros, electricistas y soldadores- lo que le hace reclamar a la patronal y a la administración «que expliquen qué van a hacer ahora con nosotros». Considera que es necesario llevar a cabo una «regulación de la contratación» en el sector tras desaparecer la bolsa de empleo y asegura que en este tiempo de la Xunta solo han recibido la visita de Lucía Molares, «para decirnos que la imagen conflictiva del sector naval no invitaba nada a los armadores a construir barcos en la ría de Vigo».