Los jugadores del Budivelnik fueron los grandes protagonistas de los concursos previos a la gran final. El de triples fue el mejor, por breve y por bueno. La final, que estuvo repleta de calidad, tuvo que decidirse en el desempate.
A esa pugna definitiva por la gloria desde el perímetro llegaron Ivan Smiljanic, del FMP Zeleznic, y Olekshii Schpekin, del Budivelnik. Ya las semifinales dejaron un buen sabor de boca porque el nacional Sergio Llorente, integrante del Asefa Estudiantes e Ivan Bilytskyi, jugador del Budivelnik, le pusieron las cosas muy difíciles a todos sus rivales. De hecho los cuatro mostraron un acierto espectacular.
Fue Smiljanic el primero en lanzar en la ronda de desempate y, probablemente, por el cansancio hizo su peor serie con solamente dieciséis aciertos en los sesenta segundos estipulados. A continuación lanzó Schepkin. Desde su sitio preferido, anotó sus nueve primeros triples. Faltaban veinte segundos y el ucraniano ya llevaba catorce. Le sobró mucho tiempo para ganar y lo aprovechó Schepkin para ir lanzando desde más lejos a cada acierto.
Tras los triples llegó el turno de los mates. El técnico Vicente Rodríguez Cholas, Saray Ruiz, jugadora del Extrugasa, y los periodistas Terio Carrera y Felipe Suárez formaron el jurado de un concurso que careció de la intensidad de anteriores ediciones y que se le hizo largo a todo el mundo.
Van Shaik, del Joventut
A la final llegaron Van Shaik, del DKV Joventut, y Mishula, del Budivelnik, y ambos dejaron lo mejor para el final. El jugador de la Penya acabó con un mate con la camiseta tapándole los ojos y el ucraniano con una acción espectacular llevándose el balón a la cintura que le dio el triunfo.