Un timo de la mancha sin castigo

L. P.

PONTEVEDRA

El 23 de octubre del 2007, un pontevedrés fue víctima del timo de la mancha en pleno caso urbano. Los delincuentes, una pareja, consiguieron un botín nada desdeñable de dos mil euros. El caso sigue sin castigo después de que la Audiencia Provincial haya absuelto a la única persona condenada por este suceso.

Aquel día, la víctima presumiblemente fue objeto de un seguimiento por parte de los timadores. De este modo, pudieron determinar que acababa de sacar dinero en efectivo de una sucursal bancaria cuando lo abordaron mientras caminaba por Andrés Muruais.

Fue la mujer, quien percatándose de que había guardado el sobre con los billetes en el bolsillo interior de su chaqueta, la que actuó primero. Fue el modo más clásico del timo de la mancha: sin que su víctima se percatase, le arrojó un líquido pestilente sobre la ropa.

Sin perder ni un segundo se ofreció a echarle una mano en las tareas de limpieza. «Con el pretexto de limpiarle la chaqueta», le indicó a su interlocutor que entrase en un portal.

Allí le aguardaba su compinche que suplantó el rol del portero del inmueble. Entre uno y otra, consiguieron engatusarle lo suficiente como para sustraerle el dinero. Cuando el cliente de la entidad bancaria entró en el portal, la pareja ya había desaparecido con el botín.

Investigación policial

La Policía Nacional abrió una investigación en la que fue importante la grabación de la cámara de seguridad de la entidad de la que la víctima retiró los dos mil euros. Un fotograma sirvió para identificar a una sospechosa, toda vez que posteriormente fue reconocida fotográficamente en Comisaría.

Tal prueba fue suficiente para que un juzgado de lo Penal sustentará una condena de seis meses por un delito de hurto. Sin embargo, la Audiencia revocó la pena y decretó su absolución, ya que estima que no se puede establecer que sea la misma mujer la que aparece en el fotograma y en la fotografía mostrada en la sede policial.