El alcalde de Caldas, que ayer cumplió años, inauguró la reforma urbana de varias calles acompañado del titular de Justicia
14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El ciclón Xynthia obligó el pasado 27 de febrero a posponer la inauguración de la reforma urbana de varias calles de Caldas. Y con ello la presencia del ministro de Justicia como invitado de lujo. La agenda de Francisco Caamaño hizo ayer que esa nueva fecha coincidiera con el cumpleaños del alcalde de la localidad, el socialista Juan Manuel Rey, que recibió muchas felicitaciones por sus 56 años. Para estrenar esas vías se diseñó un acto sencillo y breve en la confluencia de las calles Palmeiras e Igrexa. Con puntualidad británica, el ministro y el regidor, acompañados del delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, y del subdelegado, Delfín Fernández, saludaron a los portavoces de la oposición, concejales, otros alcaldes como los de Cuntis y Moraña o el diputado Domingo Tabuyo. «Veña como queiras, ti dun lado e eu do outro», se dijeron antes de cortar la cinta, mitad bandera gallega mitad española. Rey se salió muy poco del guión que había escrito y afirmó que corren «moi bos tempos para este pobo». Achacó el proceso de reforma urbana de la villa a la suma de talento y compromiso: «O talento dos técnicos e das empresas que executaron as obras e o compromiso deste grupo de goberno que traballa arreo para conquerir financiación que permita poñer a disposición dos veciños estes novos espazos». El alcalde incidió en que esa reforma urbana no se queda en las calles inauguradas ayer -a las que hay que añadir las dos estrenadas por otro ministro gallego, el de Fomento, José Blanco, el pasado agosto, la Praza das Palmeiras y la calle Tras Igrexa- y dijo que después de Semana Santa se actuará en otros espacios como Porto do Río, Alhóndiga, la Praza do Concello y la Prazuela. Unos «bos tempos para este pobo» a los que hay que sumar lo ya hecho. Entre otras obras realizadas en su mandato enumeró la plaza de abastos, la piscina o la variante este. El titular de Justicia no habló de pueblo, sino de ciudad: «Para min é un grande honor estar hoxe aquí, con veciños, co alcalde e a corporación e con moitos amigos desta cidade». Fueron sus primeras palabras. El de Cee destacó que «a pel das cidades é a pel dos cidadáns» y esa introducción le sirvió para subrayar que las nuevas calles de Caldas son «un bo sinal de novos tempos» y de «unha estratexia deseñada de común acordo polas Administracións públicas, en especial, polo Goberno de España». De ahí, a la defensa del Plan E. «Facía falta facer inversión pública para saír da crise e para xerar emprego, aínda que a algún non lle teña gustado esta idea». Francisco Caamaño aludió al nuevo Fondo Estatal e instó a políticos y vecinos de la localidad «a coidar o que temos». Tras los discursos y después de que el titular de Justicia firmara una dedicatoria en su agenda a una administrativa del Concello, la comitiva recorrió la calle Igrexa y dio la vuelta a la manzana. Una señora se quejó porque la rúa quedó más baja que antes y ahora tiene un sortear un escalón para entrar en su casa. Aunque no estaba previsto, el ministro y su amplia compañía se tomaron un café en una cafetería de la Praza das Palmeras. Fue la revolución. Francisco Caamaño pidió un café solo y antes de partir rumbo a Lalín para comer un cocido tuvo tiempo de hacerse fotos y de estrechar manos a militantes socialistas y vecinos.