«No le deseo a nadie que pase por lo que nosotros. Fue horroroso, indescriptible»

PONTEVEDRA

La familia suspiró aliviada cuando lograron que un amigo les confirmase que Manuel estaba bien

14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La incertidumbre por lo que le podía pasar a su hermano, en Chile durante el terremoto, angustió a Liliana Gago Caeiro y causó un gran sufrimiento a su madre. Fue una experiencia que jamás querrían repetir. «No le deseo a nadie que pase lo que nosotros. Fue horroroso, indescriptible», recalcó esta marinense que ahora respira aliviada tras haber logrado hablar con su hermano y cerciorarse de que está bien. «Imagínate cómo nos sentimos cuando nos enteramos el mismo día, el sábado por la mañana», explicó. Liliana indicó que la llamaron por teléfono y le dijeron que el epicentro del terremoto estuvo en Concepción. Añadió: «Pensé que no había de que preocuparse, él no estaba en Concepción sino en Chiloé». O eso pensaba. Al llegar a casa, lo comentó con su madre y ella le dijo que no, que su hermano no estaba en Chiloé sino que le había dicho el día anterior que tenía que estar en Concepción por causa de trabajo aquel fatídico sábado. «Llamábamos al móvil y no cogía el teléfono. Entonces ya piensas lo peor», relató Liliana. Manifestó que sobre cuando se ve una catástrofe de este estilo en la televisión, «no piensas que te pueda tocar a ti», pero en ese día no supieron a qué atenerse durante horas. «Fue horroroso, una experiencia de lo peor de mi vida. No sabíamos si mi hermano estaba en Chiloé o en Concepción. No sabíamos cómo se encontraba», precisó. Esta marinense relató cómo supieron más tarde que su hermano Manuel intentó comunicarse con ellos por teléfono, pero que no lo había logrado. A las 16.30 un amigo de la familia les avisó de que Manuel había logrado hablar con él por teléfono. Ellos lo consiguieron a las 17.30 horas y todo se tranquilizó. Al recordar los momentos de angustia e incertidumbre, Liliana explicó que quien lo pasó peor fue su madre. «Lo tomó de una forma horrible, lloraba porque estaba convencida de que él estaba en concepción cuando se produjo el terremoto». El sufrimiento de unas horas se convirtió en alivio y alegría más tarde. Ahora todos esperan su regreso. Cuando el jueves se repitió un fuerte terremoto, el corazón volvió a latir con fuerza, pero esta vez no hubo tanta inseguridad. «Mi hermano está bien. No le pasó nada», concluyó Liliana