Perece un obrero en Vilaboa al caerle un dintel en la cabeza

La Voz

PONTEVEDRA

Un obrero de 40 años, José Manuel González Rodríguez, falleció ayer en un accidente laboral al caerle encima el dintel de una ventana en una vivienda de Acuña (Vilaboa). El hombre murió casi en el acto y cuando se personaron en el lugar los sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento.

El suceso ocurrió a media tarde. Según explicaron fuentes de Protección Civil de Vilaboa, el hombre estaba trabajando en una casa cuando le cayó encima el dintel de una ventana. La piedra que le golpeó era un perpiaño de dos metros de largo por cuarenta centímetros de ancho. En ese momento, el operario portaba el casco, pero el impacto fue tan fuerte que no le sirvió de protección adecuada. «Aunque tenía el casco puesto no había nada que hacer», aseguró Protección Civil.

Tres vecinos de la zona, que acudieron a la ventana en cuanto sintieron el golpe, retiraron la piedra. Según relató uno de estos testigos, José, el hombre todavía respiraba cuando pudieron retirarle la losa. «Eu axudei a sacalo debaixo da pedra. Eramos tres os que o fixemos e o home respiraba e tiña pulso», precisó, aunque el operario no estaba consciente.

Medicalizada

Poco tiempo después se personaron voluntarios de Protección Civil y agentes de la Guardia Civil de Moaña. A Acuña acudieron también una ambulancia medicalizada del 061 y el juez de guardia de Cangas, que previamente tuvo que personarse en el otro accidente mortal en Moaña, en esta ocasión de tráfico, en el corredor de O Morrazo.

Ayer había un profundo malestar en Acuña con lo que varios vecinos consideran que fue un inexcusable retraso en la llegada del 061 al lugar del accidente laboral. Por ejemplo, José afirmó que la ambulancia tardó unos tres cuartos de hora, mientras que él cree que en diez minutos debería haber llegado desde Pontevedra.

Por su parte, un portavoz del 061 explicó que la primera alerta se recibió a las 17.36 horas. Según el servicio sanitario, el retraso se produjo por causas ajenas. Al parecer, uno de los presentes en el accidente llamó primero al empresario, que estaba en Redondela, quien se personó en la base de la ambulancia en esa localidad. Los sanitarios de Redondela fueron los que dieron la alerta a la central del 061, que desplazó a la ambulancia de Pontevedra hasta el siniestro. Desde el 061 estiman que tardaron menos veinte minutos en llegar, ya que las indicaciones que les ofrecieron para localizar la casa no eran precisas.