El Teucro volvió a ser Doctor Jekyll y Mr Hyde ante un Puente Genil que llegó a creer que podía hurgar en la herida generada hace quince días por la victoria del Santander en el Municipal. El descanso fue como un soplo de aire fresco para los jugadores pontevedreses que se retiraron al descanso con la cabeza gacha y llena de dudas después de ofrecer una decepcionante imagen.
En esta ocasión, no hubo silbidos, abucheos ni aspavientos hacia la pista y eso lo agradecieron los protagonistas que ofrecieron parte de su mejor versión en la reanudación. Se demostró de nuevo que el Teucro es mucho menos vulnerable y posee mayor capacidad de reacción con los socios empujando desde la grada, aunque solo sean trescientos.
Ayer el público volvió a ser el de siempre, aquel que disfruta cuando el equipo brilla, el que lo rescata en los peores momentos y también el que lo lleva en volandas hacia la victoria. La ovación que se llevaron los jugadores a la conclusión del choque y la devolución de los aplausos desde la pista fue la mejor noticia de la jornada, más incluso que la conquista de los dos importantes puntos.
El Teucro realizó una prometedora salida a la pista que no tuvo continuidad. Los hombres de Modesto Augusto se situaron tres goles arriba de forma muy rápida y cómoda y Toño incluso dispuso de una contra inmejorable para hacer el 4-0, pero estrelló el esférico en el cuerpo de Paco Chirosa.
El encuentro parecía encaminado a un firme y tranquilo caminar hacia el triunfo, pero la realidad pronto fue otra bien diferente. Los locales se atascaron en ataque en ese minuto 3 y el Puente Genil, que tardó aún 90 segundos más en estrenar su casillero, empezó a perderle el respeto al Teucro. Y eso siempre es un problema.
La consecuencia inmediata fue el paulatino crecimiento del juego cordobés, que tuvo su culmen a los doce minutos al redondear un parcial de 0-5 que le situaba con ventaja de 3-5. Modesto Augusto se vio obligado a pedir tiempo muerto para tratar de frenar la sangría azul. El parón tardó en dar resultados positivos, pero de entrada sirvió para que el Teucro rompiera la pájara con un tanto de Aitor cuando se cumplía el minuto 14.
Toño rescata al equipo
El Puente Genil mantuvo su renta de dos tantos hasta el ?5-7. El juego local seguía sin funcionar, pero Toño emergió para rescatar a su equipo y devolverle la supremacía en el marcador con un par de grandes roscas ?(8-7). Él y otros jugadores noveles como Borja o David Chapela, en menor medida, fueron la luz dentro de la oscuridad general que estaba transmitiendo el colectivo pontevedrés.
El Teucro amplió su renta ?(13-11) y el técnico cordobés optó por dar un golpe de timón. La breve charla fue productiva porque el Puente Genil reaccionó y se marchó al descanso con ?14-14 y en superioridad por la exclusión de Toño.
El Teucro volvió a ofrecer su mejor cara en su retorno a la pista. Martinovic, con cuatro paradas consecutivas, y el buen trabajo de la defensa permitieron la escapada pontevedresa (18-14). Javier Chirosa solicitó otro rápido tiempo muerto para evitar la sentencia prematura del encuentro, pero ya era tarde.
Su estrategia funcionó a medias porque sus jugadores aguantaron el tipo unos minutos más, hasta el 20-17. Ahí despertaron los veteranos como Rajic y Benaches, que anotaron sus primeros tantos, para acabar con la resistencia cordobesa (25-19). El pescado estaba totalmente vendido.