Que una buena tajada de las elecciones municipales se dirimirá en el rural, es algo que ya se viene diciendo desde hace tiempo, no en vano residen en las parroquias más de 22 pontevedreses. Que los proyectos de saneamiento se han convertido en uno de los ejes de la actuación política de aquí a mayo del 2011, también. Y la tercera pata de esta historia es que, pese a tener firmado un primer convenio de colaboración y prever ya el segundo, Xunta y Concello se dan la espalda mutuamente en el plan de saneamiento del rural.
Los movimientos que se están registrando en las últimas semanas son un ejemplo de esto último.
El delegado territorial de la Xunta, José Manuel Cores Tourís, ha emprendido una ronda de visitas por aquellos lugares en los que se ha metido la pala excavadora para ejecutar proyectos de saneamiento financiados por la Administración autonómica. Hace unos días fue Lérez, luego visitó Mourente, ayer, Ponte Sampaio. Todas estas visitas tienen la característica de que Cores las realiza sin avisar a la prensa, y solo informa de ellas a toro pasado. No las comunica ni a la prensa ni al Concello, a cuyo responsable de Obras no Rural, el socialista José Manuel Valcárcel, le gustaría acompañar al delegado «para falar de certos aspectos das obras executadas».
En cualquier caso, Valcárcel no se queda atrás y también programa sus propias visitas al rural. De hecho, apenas sale de las parroquias, empeñado como está en afanarse por conseguir mejoras para esos 22.000 pontevedreses. El edil socialista visita regularmente no ya obras ejecutadas (como Cores) o en ejecución, sino incluso zonas en las que está previsto actuar. Ayer, por ejemplo, se desplazó al punto donde se va a acometer la conexión del saneamiento de Campañó al colector del río Rons. Y eso que la obra -presupuestada en 123.000 euros- ni siquiera tiene financiación, ya que aspira a ser incluida en la segunda anualidad del Plan E.