Dos décadas de Plan General

? Eugenio Jiménez Passolas ?

PONTEVEDRA

Se cumplen veinte años de aquel dieciocho de diciembre de 1989 en el que la Xunta de Galicia aprobó el Plan General de Pontevedra que aún dirige el desarrollo urbanístico de nuestro municipio.

Recuerdo perfectamente aquella sesión de la Comisión Superior de Urbanismo porque yo era uno de sus miembros, también era concejal de este Ayuntamiento, y además, estaba presente. Ese día, se aprobaron el Plan General de Pontevedra y el de Santiago, y este último había suscitado tal rechazo entre los vecinos de su rural, que a las puertas de la Consellería se habían concentrado unos mil vecinos que vociferaban y no nos dejaban salir. La Policía Nacional tenía acordonada la zona y un par de lecheras evidenciaban que la cosa podía ir a mayores.

La tramitación interna del Plan de Pontevedra, supuso un enorme esfuerzo para los concejales de los distintos partidos ya que se celebraron mas de doscientas intensas reuniones en las que se estudiaron todos y cada uno de los casos en los que no había unanimidad, hasta alcanzar acuerdos. Las comisiones las presidía yo y puedo asegurar que no siempre resultó sencillo.

En mi opinión los Planes tienen que ser documentos de pacto entre los distintos partidos, nunca deben ser impuestos a los demás por uno u otro. En ese sentido tienen algo en común con las Constituciones ya que deberían contar siempre con una mayoría suficiente que garantice su continuidad aunque la Corporación cambie de signo político. Llegar a acuerdos implica un enorme esfuerzo que los concejales tienen inexcusablemente que hacer por el bien de la comunidad porque eso es la política.

Hoy es día de aniversario y no es cuestión de poner ejemplos de tantos y tantos municipios en los que llevan décadas «elaborando» sus planes, sin aprobarlos nunca. Pero yo os aseguro que la culpa no es de la complejidad de esos documentos, que la tienen, sino de la intransigencia y falta de generosidad con la que en general se abordan los temas urbanísticos.

Nuestro Plan resultó aprobado con veinticuatro votos de veinticinco, y eso ha permitido que llegue hasta nuestros días y que este municipio haya ido desarrollándose en un clima de tranquilidad de acuerdo a sus previsiones, y por supuesto incorporando intervenciones no previstas, que para eso la Ley lo permite.

Es cierto que los Planes Generales tienen por Ley vigencia indefinida, pero el nuestro, con sus veinte años a cuestas ya debería haber sido renovado por otro mas acorde con los nuevos requerimientos de todo tipo surgidos en estos cuatro lustros. Y, aunque se tiene ganada la jubilación, me temo que tendrá que esperar ya que, de momento, el nuevo Plan ni está, ni se le espera en breve.