Feísmo en el centro histórico

PONTEVEDRA

El Concello tiene pendiente la firma de un convenio con Fenosa para enterrar los tendidos eléctricos que sobrevuelan las calles de la zona monumental

13 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El soterramiento del cableado eléctrico fue una de las cuestiones que la asociación de vecinos Cidade Vella planteó a la teniente de alcalde y delegada para el Centro Histórico, Teresa Casal, en uno de los recientes encuentros que mantuvieron para repasar las actuaciones pendientes en la zona.

La materialización de este proyecto está a expensas de la firma de un convenio con las empresas de servicios, Unión Fenosa y Telefónica, que se viene negociando desde hace más de un año. La concejala admite que los trámites marchan lentos, especialmente con la suministradora eléctrica, y coincide con los vecinos en la necesidad de hacer presión para que salga adelante. Al margen de ese convenio, ya se han retirado cables obsoletos en muchas calles y se hicieron soterramientos parciales en otras, como recordó Casal. Pero, todavía queda mucho por hacer.

El centro histórico de Pontevedra inició hace una década un imparable proceso de rehabilitación continua de espacios públicos y edificios, de renovación de servicios subterráneos y de revitalización social y comercial. Incluso ha sido pionero en nuevas dotaciones de gas y comunicaciones por cable de R. Sin embargo, todavía no ha conseguido librarse del todo de uno de los signos de deterioro ambiental más llamativos: los tendidos eléctricos y telefónicos que recorren las fachadas de edificios y sobrevuelan las calles.

La canalización subterránea de esa maraña de cables ya fue en los años 90 uno de los objetivos incumplidos del Plan Urban por falta de suficientes recursos económicos, según se dijo entonces. Y después figuró en todos los proyectos de reforma urbana impulsados por el Ayuntamiento. Pero lo más que se hizo fue reducir su impacto cuando se cambió la iluminación del casco antiguo y la preinstalación de las canalizaciones subterráneas para los diferentes servicios de gas, cable, telefonía y alumbrado en las calles que fueron objeto de reforma.

Hoy el problema persiste y los enganches y conexiones a las casas, tanto de Fenosa como de Telefónica, serpentean a sus anchas por las fachadas, en ocasiones con un absoluto desprecio por el patrimonio histórico.

Cuando la concejala socialista, Teresa Casal, asumió la responsabilidad del centro histórico, este fue uno de los objetivos prioritarios que se marcó y enseguida inició los contactos pertinentes con las empresas implicadas.

Calendario

En mayo pasado parecía que ya había ya un un acuerdo total con la eléctrica y que estaba cerca la firma del convenio, en el que se establecería un calendario de actuaciones a tres años para soterrar el cableado de la zona monumental en las calles con pavimento ya renovado y en las que están en proceso de reforma o programadas.

El convenio abriría también las puertas a la optimización de la red de centros de transformación de Unión Fenosa en el casco antiguo. Todos los transformadores quedarían igualmente soterrados y sin impacto estético, permitiendo además mejorar el suministro del fluido eléctrico en todo el ámbito, ya que el crecimiento que está experimentando la demanda en algunas zonas, genera ciertos problemas de distribución.

Según el calendario esbozado, en el 2009 debería haberse ejecutado ya una primera fase de las actuaciones de soterramiento del cableado, para incrementar el ritmo en el 2010 y culminar el grueso de las obras en el 2011.

El acuerdo incluía de partida las calles de Churruchaos, Real, Alhóndiga, Bastida, Isabel II, Manuel Quiroga, San Román, Amargura, avenida de Santa María, plaza de Alonso de Fonseca, Padre Luis, San Sebastián, Charino, Don Filiberto, Princesa, Rúa Alta, Violiña, Maceda y Enfesta de San Telmo, algunas de ellas aún no reformadas. Y, paralelamente, Fenosa instalaría los nuevos transformadores para atender, entre otros, el entorno de la Peregrina, la avenida de Santa María, la plaza de Valentín García Escudero y la zona del Parador. Se trata de módulos prefabricados a colocar bajo tierra en cajones de hormigón.

Se calcula que son más de 20.000 metros de cable los que afean las fachadas del centro histórico y se ha retirado apenas un 10%.