La Feria de Outono desafío al mal tiempo y se inició ayer en la plaza de Curros Enríquez, eso sí, al abrigo de una buena carpa. Entre juegos tradicionales y talleres para niños y con los vapores del aguardiente, cuya destilación se hizo in situ, fueron muchos los pontevedreses y visitantes que se acercaron a ver y comprar en los puestos instalados, con miel y sus derivados, licores, quesos, artesanía y juguetes e instrumentos de música tradicionales. Tampoco faltaron los suculentos productos del cerdo -lacones, costilla, chorizos, panceta...- ni los ecológicos, con la Asociación A Hortiña da Ponte, así como castañas -la jornada concluyó con un magosto-, nueces y frutas de país. En medio de la carpa, unos grandiosos, por su tamaño, zuecos de madera, nada menos que del número 90, que fueron muy admirados y fotografiados. También fueron especialmente atractivos unos pollitos de galiña Piñeira, que admiraron los más pequeños.
Los zuecos, que por la tarde se retiraron hacia un lado por la afluencia de público, se hicieron en el taller de las hermanas Ferro, en Merza Vila de Cruces. Una de ellas, Teresa Ferro, acompañaba a su hermana Chicha, ayer en Pontevedra y explicaba que el suyo «é un taller familiar no que traballamos as tres irmás». La empresa es conocida por el nombre de la otra hermana, Elena Ferro, y tanto su padre como su abuelo, se dedicaban a esta actividad. Teresa comentó que los zuecos «xa non teñen a saída de antes, pero aínda os mercan os grupos de baile e aínda queda xente de campo que os utiliza, máis na zona de Lugo». Pero también venden otro tipo de artesanía, con complementos en cuero como cinturones pulseras, pendientes y collares. Se dedican a ir por las ferias artesanales y en Pontevedra ya lo vienen haciendo en otras ocasiones, como en la Feira Franca.
Entre los puestos también figura el de pastas DiCarlo, de Ana María de Sosa Lorenzo, una argentina de madre de Combarro, que lleva 19 años en Pontevedra pero que por su acento, «parece que me bajé del avión hace media hora», como ella misma comenta entre risas. Se dedica a la fabricación de masas y pasta «totalmente aresanas». Cuando llegó tenía ganas de montar un negocio «de lo mismo que hacía allá, aunque estaba de empleada». Después de unos años, cinco, trabajando en una empresa, decidió dar el salto y seguir haciéndolo pero en la suya propia. «Ahora hace ya diez años que la tengo y estoy muy contenta. Estamos en crecimiento y nuestra pasta se puede comprar en los supermercados Moldes o en Gadis, y también en tiendas de congelados», dice satisfecha. Su empresa tiene la sede en Monte Porreiro y a la Feira do Outono llevó varios tipos de masa, y para que la gente las pruebe, empanadillas, tartas de distintos rellenos y pastel de verduras. «Tenemos tartas de verduras, que acá no son muy conocidas. La verdad es que son sencillas y a todo el mundo le gusta -afirma-. Se pueden hacer de todo aunque yo la hago de acelga o de espinaca. Aquí traje la de espinaca pero lleva también un montón de aditivos que le hacen a la espinaca más sabrosa, como puede ser la cebolla, pimiento, huevo, queso, pero nada de carne y nada de jamón, es supernatural y vegetal».
La novena edición de la Feira do Outono organizada por el Concello y el Centro Comercial Urbano Zona Monumental cierra hoy sus puertas. Durante la jornada dominical la carpa abrirá por la mañana, de 11 a 14.30 horas, con todos los puestos. Además, a las 12.30 horas, actuará el grupo de música tradicional Os Alegres.
Y a cien metros de Curros Enríquez, en la plaza del Teucro, la carpa del Encontro Internacional de Pandeiros de Man mantuvo también una gran actividad durante la jornada de ayer. Además de los puestos de la feria de artesanía musical y las especialidades gastronómicas árabes y brasileñas, hubo una exhibición de capoeira y el punto final del encuentro fue un serán urbano, con diversas actuaciones.