Vertidos incontrolables

PONTEVEDRA

El Concello solo impuso una multa en dos años de vigencia de la normativa por la dificultad para pillar in fraganti a los infractores y detectar el origen de los residuos contaminantes

08 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los vertidos contaminantes que llegan a los ríos de Pontevedra a través del alcantarillado de la ciudad son incesantes. El Lérez, el Rons y el Gafos aparecen con demasiada frecuencia teñidos de manchas de origen industrial o doméstico por una fraudulenta utilización de la red. Esta situación sigue siendo motivo de preocupación y denuncia ante las administraciones competentes -Concello y Xunta- y de trifulcas entre ellas sin que se atisbe una solución definitiva.

El Ayuntamiento dispone desde el 2007 de un reglamento de vertidos que prohíbe y sanciona la emisión de determinados residuos a la red municipal de alcantarillado, y que va asociado a una ordenanza fiscal que grava a las empresas con unas tasas de conexión y una cuota de inspección y análisis periódicos de los vertidos que emitan. Sin embargo, la situación no ha mejorado.

Tras la eliminación de desagües directos de aguas residuales a los cauces, siguen detectándose vertidos indeseables o clandestinos, unos más aparatosos que otros, que llegan en muchas ocasiones a través de las tuberías de recogida de pluviales por conexiones erróneas que todavía existente, por desconocimiento o por imprudencia temeraria de los causantes de esos vertidos.

Es bastante habitual que pequeñas industrias o comercios vacíen los cubos con lejía y jabones, utilizados en la limpieza del establecimiento o de su maquinaria, en los desagües de pluviales de la calle y de ahí van a parar directamente al río, en lugar de pasar por la red de fecales para acabar en la depuradora. En los casos más graves, lo que se vierten son residuos de gasóleos y otros contaminantes más potentes que proceden de industrias o de obras y de la limpieza de calderas y tanques.

El Ayuntamiento ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años en la mejora de la red con la separación del alcantarillado de fecales y pluviales, pero, paradójicamente, con esa separación se ha incrementado la posibilidad de hacer un vertido ilegal.

Por otra parte, las dificultades para detectar en la red el origen de ese vertido y para pillar in fraganti al infractor, restan eficacia a la normativa sancionadora.

En los dos años de vigencia del reglamento de uso de la red de alcantarillado y de la ordenanza fiscal, la Concejalía de Medio Ambiente Natural, que dirige Celia Alonso, solo ha podido abrir un expediente sancionador que se saldó con la imposición de una multa de 1.500 euros al responsable de un vertido que tiñó de rojo el regato de Valdecorvos y llegó al río Lérez, donde se creó una enorme mancha perfectamente visible entre los puentes de Santiago y de los Tirantes.

San Mauro

En aquella ocasión, los técnicos municipales y de Aquagest localizaron la salida de pluviales desde la que llegó la materia roja al río. Levantando las tapas de registro dieron con el origen del vertido en unas obras de urbanización en la zona de San Mauro, donde los obreros estaban aplicando óxido de hierro sintético a una rampa de acceso a un garaje y barriendo los restos hasta una rejilla conectada a la red de pluviales. La Policía identificó al encargado de la obra, vecino de Caleiro, Vilanova de Arousa, que fue la persona sancionada.

En otros casos, se ha podido localizar el origen de los vertidos, pero sin pruebas parta poder expedientar y sancionar a los causantes. Según fuentes extraoficiales, el Concello tiene constancia y le sigue la pista desde hace tiempo a un posible infractor en el polígono industrial de O Campiño que habría provocado reiterados vertidos al río Pintos, que desemboca en el Gafos, aunque todavía no ha podido encausarlo.

La concejalía de Medio Ambiente Natural, editó el pasado año una guía, bajo el título A cidade da auga, en la que se recoge el texto íntegro de la normativa municipal sobre el correcto uso de la red de alcantarillado, para que tengan una conocimiento adecuado de misma y de las obligaciones que conlleva.

Las industrias necesitan un permiso de vertido específico y deben aportar una declaración de responsabilidad, comprometiéndose a no verter a la red ninguna sustancias de las catalogadas como prohibidas, ni excederse en las concentraciones máximas de otras sustancias permitidas pero con limitaciones.