Este ex profesor se estrenó esta semana como Don Luis, el estricto prefecto del nuevo internado de Antena 3
10 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En Curso del 63 es Don Luis, el prefecto de los chicos. Pero esta noche en Pontevedra Miguel Lago, que comenzó precisamente como profesor su trayectoria profesional, actuará en su faceta de monologuista, que inició en El Club de la Comedia y continuó en Paramount Comedy. Su espectáculo se titula Los niños están gordos y lo presenta en la sede de la Sociedad Cultural y Deportiva de Mourente, a partir de las 22.30 horas.
-¿Cómo se pasa de profesor a cómico?
-Me licencié en Filología Hispánica, pero ejercí muy poquito. Explotó el fenómeno de El Club de la Comedia y empecé con ellos. La primera vez que me subí al escenario la gente se reía, así que me dije que de allí ya no me bajaba nadie.
-¿Y cómo ha sido este regreso televisivo a las aulas?
-Me veo mayor con el bigote y el pelo. Pero estoy contento con el resultado, porque veo que no soy yo en nada. Y ha sido muy positivo. Lo que me ofrecieron es un formato novedoso, nunca se había hecho en España algo parecido y eso era muy atractivo. Además me parece que es un formato muy divertido y con una calidad y una inversión muy grande. Y ahí están los datos de audiencia, es el estreno del año más visto este 2009.
-Supongo que habrá sido muy distinto como profesor en la vida real...
-Sí, cambia absolutamente en tanto se ha recreado una ficción de los años 60 y Don Luis es un personaje, no Miguel Lago. Pero la experiencia con los alumnos ha sido excelente.
-¿Los suyos también eran tan contestones?
-Sí, tuve de todo. Tuve chavales de hoy en día. De todas maneras no tuve muchos problemas, los he tenido más en el programa que en la vida real. Son muy buenos niños, pero lo que pasa es que como tantos de su generación están muy equivocados. Con 18 años lo tienen todo y creen que lo saben todo y lo quieren todo para ellos. Esa necesidad de inmediatez hace que todo lo que salga de su esquema les rompa.
-¿Habrá evolución entre los alumnos?
-Hay que verlo. Es muy sorprendente, hay evolución y desde el segundo programa se empiezan a ver realmente las historias de los chavales y de los chavales con los profesores.
-El espectáculo que trae a Pontevedra, «Los niños están gordos», también habla de chavales...
-Es un espectáculo que se estrenó en Barcelona a finales del 2008. Y ahora retomo la gira en Galicia. Bajo el pretexto de hablar de la obesidad infantil, voy desgranando muchas facetas de mi vida y mi personalidad. Es un espectáculo muy canalla y socarrón.
-Desde «El Club de la Comedia» ha habido un bum de monologuistas ¿Puede ser un fenómeno que llegue a saturar?
-Esto es como una carrera. Siguen entrando nuevos valores, pero igual que yo por generación voy a pasar a otras, otras me pasarán a mí. Hay muchísimos monologuistas, pero como al final el público es muy sabio y decide quién sigue y quién no sigue por una cuestión de calidad, la selección natural se hace muy rápido.
-Ha dicho que del escenario ya no le bajan ¿No volvería a la enseñanza?
-No voy a recuperar la faceta de la enseñanza, ¡Dios quiera que jamás! Soy artista y me voy a dedicar a la comedia toda mi vida. Solo lo haré por exigencias del guión.