¿Qué hacen dos alcaldes y dos concejales, todos ellos de municipios diferentes, mirando al suelo en Mogor? La respuesta es simple: participan en una de las visitas guiadas que la mancomunidad turística Terras de Pontevedra ha organizado este año a diversos yacimientos rupestres de la comarca. A la ruta programada ayer acudieron los regidores de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, y Campo Lameiro, Julio Sayáns; y los concejales de turismo de Marín, Manuel Ruibal, y Cotobade, Emilio Iglesias; además de la gerente de Terras de Pontevedra, Eva Fernández, media docena de periodistas y dos guías de la empresa Hidria, que organiza las rutas.
Aunque las visitas guiadas -a las que este verano han asistido más de trescientas personas- comprenden los petroglifos de Mogor, los de A Caeira y los de Tourón, en Ponte Caldelas, la apretada agenda de los políticos redujo la salida de ayer a la primera de las etapas, en Marín. Nada más bajarse del microbús que les llevaba desde Pontevedra, la primera sorpresa: alguien había marcado con tiza el contorno de las figuras grabadas en las milenarias piedras. Algo, subrayó el guía Félix Martínez, que está «absolutamente prohibido». Dentro de lo malo, algo positivo: gracias a la gamberrada, los petroglifos eran más visibles teniendo en cuenta que eran cerca de las once de la mañana. Y es que el mejor momento para ver los dibujos tallados hace más de cinco mil años es a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando el sol está rasante y no incide directamente sobre las piedras. Por ello, explicó el guía, las visitas organizadas por Terras de Pontevedra se programan a las nueve de la mañana y a las seis y media de la tarde.
El experto explicó a su auditorio de políticos lo mismo que cuenta a los turistas. Como que, para hacerse una idea de su antigüedad, los petroglifos ya estaban grabados en la piedra cuando se construyeron las pirámides de Egipto. O que nadie puede aventurar a ciencia cierta el significado de los extraños símbolos: ¿señales de paso?, ¿planos de la zona?, ¿interpretaciones de las estrellas?, ¿son motivos meramente decorativos?, ¿marcas de lugares rituales?
Las visitas guiadas formaron parte de un plan piloto de Terras de Pontevedra para poner en valor el arte rupestre como producto turístico. El éxito, apuntó Fernández Lores, fue notable, por lo que no se descarta que vuelvan a organizarse el próximo verano. Pero Terras de Pontevedra también trabaja en otros campos. Lo inmediato, dar a conocer un producto de «turismo marinero» que llevará a los visitantes por la ría.