Bronco debate en la Diputación

PONTEVEDRA

12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Primera carga de profundidad: «Están vostedes convertindo esta casa nunha institución predemocrática». Dispara el artificiero César Mosquera. Y, a partir de ahí, el fuego cruzado de ayer en el primer debate plenario de la Diputación tras el parón estival fue a discreción. «O BNG está botado ao monte». El obús es de José Manuel Figueroa, que alimentó su cargador con munición contra el bipartito y su gestión del suelo industrial a través de Xestur, para después pasar a cuestionar si las familias de los diputados provinciales del PP eran más o menos usuarias del gallego en sus conversaciones privadas que las de los nacionalistas; y continuar ametrallando con argumentos sobre casetas de obras municipales que tapan la entrada de las oficinas de turismo de la Diputación.

En realidad lo que se debatía ayer era una modificación de crédito de la Diputación para hacer frente a planes de inversión.

Pajín, en el Pazo Provincial

Emilio González, el portavoz socialista, no lo vió así y puso en su punto de mira la moción de censura del municipio de Mos, de la que acusó a la Diputación, al igual que Mosquera, de estar detrás de su financiación. Quizá porque Figueroa sacó a colación el problema familiar de la secretaria de organización socialista, Leire Pajín, en Benidorm.

El tono fue bronco. Y las réplicas, en ocasiones, insultantes. «Eso é unha tontería», espetó Emilio González antes de tildar directamente a Figueroa de mentiroso. «O señor Figueroa minte. Minte sempre que fala», enfatizó. Pero Mosquera no le fue a la zaga: «Se tivera vostede dous dedos de frente...», le llegó a decir también a José Manuel Figueroa, al recriminarle este la presencia de casetas de obra frente al palacete donde la Diputación tiene instalada sus oficinas de turismo. Con la poco afortunada introducción relativa a la inteligencia del adversario político, Mosquera trató de enfatizar que, una vez finalizadas las obras, el entorno del palacete será mucho más atractvo.

Pero desde las bancadas populares también se soltaron algunas perlas. «Son vostedes un puñetero desastre», dijo Figueroa, en alusión a la capacidad de gestión de BNG y PSOE. La expresión tuvo éxito, porque fue después repetida por el propio Rafael Louzán desde la presidencia de la corporación provincial.

Respeto institucional

En este clima de debate se apeló al respeto institucional. Pero nada tenía el ruego que ver con las formas generalizadas ayer en la sesión plenaria, sino porque el Ayuntamiento de Pontevedra autorizó durante las fiestas la instalación de «tendas de campaña» frente al palacio provincial.

Hubo acusaciones de «sectarismo» en ambas direcciones: gobierno-oposición y oposición-gobierno. Y desde los bancos de esta última, la diputada socialista Isaura Abelarias llegó a dirigir un ruego para que se rebajase el tono. Aunque solo en referencia al PP. «Síntome ameazada polo tono do señor Figueroa». «¡Ay Dios mío!», exclamó Rafael Louzán. Fue prácticamente la bomba final de una contienda dialéctica en la que fue precisamente la retórica la principal víctima. Descanse en paz.