Castrolandín ha vuelto a revivir en agosto con la presencia de jóvenes voluntarios
26 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Provistos de palas y picos, los jóvenes voluntarios que participan en el campo de trabajo de Castrolandín, emprendieron entre risas y charlas la excavación y retirada de la capa vegetal. La jornada laboral comienza temprano para ellos. A las ocho en punto suena el despertador en el pabellón de deportes de Cuntis, lugar de alojamiento para los voluntarios, alertando del inicio del día. Y a las nueve ya se encuentran en Castrolandín con el pico en mano.
Es el tercer año consecutivo que se celebra el campo de trabajo arqueológico de Castrolandín. Un total de 17 jóvenes llegaron a principios de este mes a la villa termal con dos objetivos de viaje: colaborar en la excavación del castro y pasárselo bien. En principio, las plazas ofertadas para cada turno eran 20 e inicialmente estaban todas cubiertas, pero como comenta Ramón García, director del campo de trabajo, «sempre falla alguén ao final».
Durante este mes de agosto se desarrollaron dos turnos, divididos por franjas de edad. El primer grupo, que permaneció hasta el sábado 15, inició el trabajo arqueológico el 3 de agosto con edades comprendidas entre los 25 y 30 años. El segundo turno, que todavía permanece en el campo, finalizará este viernes. En él participan jóvenes de entre 18 y 24 años de edad. La primera semana de septiembre la campaña continuará con la colaboración de internos del centro penitenciario de A Lama, potenciando la colaboración e integración.
La labor encomendada a los participantes está en todo momento dirigida y supervisada por el equipo del laboratorio de patrimonio del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), capitaneado por el arqueólogo Carlos Otero. Siguiendo las directrices y pautas técnicas, los jóvenes se dividieron en tres áreas de excavación: en la muralla, entrada y terraza del castro.
El director del proyecto arqueológico, Carlos Otero, señaló que «trátase de ampliar a superficie xa aberta na muralla e na entrada, mentres que na terraza se abre unha nova zona de excavación para sondear a existencia dalgún tipo de ocupación nas mesmas». Asimismo apuntó que gracias a los campos de trabajo realizados durante estos últimos años «ampliouse bastante a superficie de excavación e puideron atoparse novas estructuras». Pero Castrolandín no debe entenderse simplemente como un yacimiento arqueológico. Además de mirador, los vecinos aprovechan este lugar para celebrar la fiesta de San Juan. «Se excavásemos todo o castro, anularíamos eses outros valores e servizos», indicó Carlos Otero.