Sergio Pazos bromea en su pregón sobre la fama constructora de Sanxenxo
25 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Coge la fama y échate a dormir ... o no. Sergio Pazos fue el pregonero de las fiestas de San Xenxo y Santa Rosalía y bromeó sobre la fama constructora del municipio turístico. Todo instantes después de autoproclamarse la imagen corporativa de Turismo de Sanxenxo S.L. y pedir ser nombrado hijo predilecto de la villa. No por nada, alabó el «modelo zen» de la alcaldesa, Catalina González, «siempre con ropa holgada y cómoda».
Era parte del pistoletazo de salida de la celebraciones que se iniciaron con el chupinazo desde la casa consistorial y la inauguración de una nueva edición de la Feira do Mel, en la que visitantes y vecinos hicieron cola para saborear uno de los 500 barquillos con yogur, miel y nueces repartidos.
«Cuando me llamaron para el pregón lo primero que hice fue entrar en la web del Concello. Todo moderno, todo de lujo. Ponía que podía entrar en esas páginas en gallego, en castellano, en francés, en inglés y en alemán. Menos la de gallego y castellano, las otras al intentar entrar ponía: Página en construcción».
El actor que interpretó a Paspallás en la serie Pratos Combinados, detalló: «Como no van a estar en construcción, si en este Ayuntamiento llevan grabado en los genes lo de construir».
Pazos hizo un brevísimo repaso por la historia y recordó que ya los celtas construían castros en el municipio. «De aquella ya había rivalidad para ver quién construía el castro más grande».
Cuando el público congregado en la Praza dos Barcos más se reía, el que fuera reportero de Caigan quien caiga añadió: «Despuntaban los Telmo Martín que empezaron un negocio de fontanería para castros y, oye, que al chaval le empezó a gustar lo de construir castros, y míralo hoy, castrito a castrito se ha hecho un telmito».
Sergio Pazos también hizo alusión «al glamur de Sanxenxo», y destacó que «hasta uno de los grupos municipales es VIPS». Además, se refirió a la polémica normativa que limita las intervenciones en los plenos.
«El Ayuntamiento está a dieta, incluso para hablar en los plenos ya que están intentando poner relojes como en el ajedrez para que nadie se pase hablando más de la cuenta».