El próximo 16 de junio se cumplen dos años de la toma de posesión de Juan Manuel Rey como alcalde de Caldas. Desde entonces los socialistas gobiernan el municipio en minoría sin grandes dificultades gracias a apoyos puntuales del BNG, que en su momento descartó reeditar el pacto fallido de 1995.
En estos veinticuatro meses muchos fueron los proyectos anunciados, aunque tres fueron las actuaciones importantes que se concretaron: la rehabilitación de la plaza de abastos, la reforma de la piscina y la entrada en servicio de la variante este de la N-550. Para el gobierno local esta infraestructura financiada por Fomento supondrá, con el paso del tiempo, «un antes y un después» para la localidad y la calidad de vida de sus diez mil vecinos.
El equipo que encabeza Rey pretende acometer en este mandato otra rehabilitación, la del puente de la Herrería, que se completará con una pasarela peatonal parelela para comunicar el Camiño Real con el paseo fluvial de A Tafona. Otro reto es la aprobación del Plan Xeral de Ordenación Municipal, cuya tramitación se inició en el 2003 y va para largo. Del plan de urbanismo dependen otros proyectos como el parque empresarial de Paradela-Bemil y el nuevo centro de salud. El político se agarra a las obras del plan ZP para modernizar el casco urbano.
No obstante, el primer escollo que tendrá que salvar Rey es el presupuesto del 2009, que todavía no empezó a negociar con el Bloque, que sí apoyó las cuentas del 2008. «Eles son libres de negociar con outros», dijo ayer Tino Carou, portavoz nacionalista. El edil cree que la vuelta del ex regidor José María Tobío a la política local tras su dimisión en noviembre del 2006, ahora como secretario general de la agrupación socialista, «non favorece o diálogo». «Non hai ese nivel de conversa que había antes», apuntó Carou, que cree que los socialistas se tuvieron que amoldar a estar en minoría, «aínda que van por libre».
Para el portavoz de Independentes de Caldas (ICdR), Fernando Pérez, estos dos años se caracterizaron por una falta de gestión y mucha improvisación. «Con el bipartito en la Xunta y el PSOE en el Gobierno central se perdió una oportunidad para impulsar temas de envergadura para Caldas. Llevamos once años con el termolúdico y no hay visión de futuro», remachó.