«Estuve dos días en observación»

PONTEVEDRA

La visita de Esther Pontevedra a sus hijos en el DF convirtió sus síntomas gripales en un caso sospechoso del virus H1N1

10 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Esther Pontevedra tenía tos, fiebre, le dolía el pecho... y acababa de llegar de México quince días antes. Cualquier vecino alarmista pensaría que podía estar contagiada de gripe A, sin embargo, ella solo pensaba que tenía una simple alegría. «Me empecé a encontrar mal cuando regresé de ver a mis hijos que viven en el D.F.», explica esta vecina de la parroquia de A Xesta, en A Lama.

Tan pronto traspasó las puertas del servicio de Urgencias de Montecelo, empezó a preocuparse. El hospital puso en marcha el protocolo para sospechosos. «Me dieron una mascarilla, me aislaron en una habitación y los médicos estaban muy sorprendidos, incluso dos enfermeras andaban con mascarilla. Estuve ingresada dos días en observación», recuerda. Y no solo eso. Al día siguiente de abandonar el centro y ver que no se recuperaba tuvo que volver al Chop. En su informe médico aparece reflejado su estancia en México y la posibilidad, ya inexistente, de haber contraído el virus. «Me preguntaron si había estado en contacto con población mexicana tanto allá como en A Lama», explica mientras limpia a presión las escalinatas de piedra de una de sus viviendas. «No debería estar haciendo esto con la tos que tengo», asegura.

Esther habla con acento gallego y parece que nunca hubiera pisado la tierra de los mariachis pero «viví allí desde el 1956 hasta hace 20 años, que me vine porque mi marido enfermó». Allí dejó tres hijos casados y cinco nietos que va a ver cada pocos meses. «No quiero volver, ya me llegó el tiempo que estuve», indica. Pese a la rotundidad con la que niega su regreso a México, a sus 72 años reconoce que a veces la soledad en su casa de A Lama es demasiado dura. Sus hijos están a miles de kilómetros y solo los ve en vacaciones.

El próximo día 11 de junio volverá a Montecelo. Esta vez para pasar consulta en Alergología, ya sin mascarillas ni protocolos contra la gripe A. Esther se depide entre risas «aún se van a asustar mis hijos cuando me vean en el periódico».