El municipio pontevedrés espera este mes la llegada de más de 400 emigrantes mexicanos
10 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A Lama no está para rancheras. La inminente llegada de más de 400 mexicanos ha obligado al Concello a sacar un bando municipal en el que advierten a la población procedente de las zonas afectadas por el virus de la gripe A que no acudan al centro de salud si tienen algún síntoma durante los siete primeros días desde su llegada. Tendrán que llamar al médico para que sea él quien se desplace al domicilio del paciente.
Este municipio pontevedrés recibe entre mayo y junio a centenares de emigrantes de la capital mexicana. Y es que en una población de tres mil habitantes, más de cien son extranjeros. Numerosas familias hicieron su maleta en la década de los cincuenta y hoy, casi 60 años después, muchos han venido a jubilarse a A Lama y otros, todavía residentes en México, visitan la tierra de sus familiares en el verano. Este año vendrán marcados por la alarma de un virus, que amenaza con convertirse en pandemia y que se ha afectado a más de 2.500 personas en 25 países.
Sin embargo, los vecinos de A Lama viven tranquilos. Han asumido que en todos los lugares públicos un cartel les informe de las precauciones que deben tomar. «Hemos visto a alguno con mascarilla pero no tenemos miedo, de algo hay que morir», señala, entre risas, la propietaria del bar La Terraza, un pequeño local del centro de A Lama, donde a primera hora de la mañana se concentran un grupo de vecinos ajenos a «esa gripe que ven de México». Bromean con el cuidado que tienen que tener los invitados a una boda internacional que se celebrará el próximo mes en esta zona.
El bando municipal recomienda que si se tiene una fiebre superior a 37,5 grados, tos, dificultades respiratorias, dolores de cabeza y musculares se contacte directamente con el 061. Pero la norma municipal va todavía más allá y señala textualmente que «a los procedentes de México se les recomienda que restrinjan los contactos con la comunidad durante los diez primeros días».
Sin provisiones
En la farmacia ya no quedan mascarillas. Solo las reparte el centro de salud. «Hemos dado muchas a varios vecinos que se iban ahora al DF a una boda», explica la enfermera del ambulatorio, quien confirma que «polo de agora ainda non veu ninguén cos síntomas, pero por se ocorre o Sergas xa nos enviou o protocolo a seguir. En caso de que chegue alguén, mandámolo para o hospital inmediatamente». Fuentes consultadas por este periódico asegurean que en las últimas semanas dos personas han pasado por el servicio de Urgencias de Montecelo con posibles síntomas de padecer esta patología. Pero según explicaron fueron falsos casos, aunque se vieron obligados a aislar la sala de Urgencias.
A media hora de Pontevedra, hay otro ritmo de vida. El centro de A Lama está desértico un día de semana. Ni lugareños, ni mexicanos, ni niños, ni adolescentes. Apenas media docena de personas mayores se concentran en una plaza en obras. También el plan E del Gobierno de Rodríguez Zapatero llega a este municipio marcado por la única cárcel de la provincia. «Al centro todavía no llegó mucha gente de fuera, pero en A Xesta ya han empezado a llegar», señalan en la farmacia, donde se concentra el mayor movimiento del pueblo a esa hora. Aseguran que «la psicosis ha hecho que no queden ni mascarillas, ni antivirales en los almacenes». Como el resto, tampoco están preocupados. «Habrá que tener más cuidado cuando llegue el otoño», explica.
El municipio pontevedrés duplicará su población en verano. La mayoría de los retornados de México llegan a partir de ahora, aprovechando las vacaciones de sus hijos y nietos, aunque este año muchos dudarán en darle un beso de bienvenida. Ni tan siquiera un apretón de manos.