Los dos perros acogidos por Os Palleiros a finales de marzo disfrutan de su nuevo hogar tras ser rescatados del «estercolero» en que residían por la Policía Local
08 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El 20 de abril, una vecina de Bora alertó a Os Palleiros, colectivo que gestiona el centro de acogida de Pontevedra, de la presencia de «dos perros atados en pésima situación de higiene, salubridad y descuido».
Hoy ambos animales disfrutan de un nuevo hogar en las instalaciones de la protectora en Campañó. «Ambos están felicísimos. El macho debe tener poco más de un año y se ha adaptado perfectamente, mientras que a la hembra le está costando más porque es mayor», relató ayer Malú.
La responsable de este centro no pudo evitar mostrar su malestar con el propietario de los canes, ya no solo por la situación en la que se encontraban, sino también por el hecho de que, en todo este tiempo, aparentemente no haya dado señales de vida: «No sabemos nada de él».
En todo caso, lo han denunciado, al tiempo que lamentaron que este tipo de conductas «no pueda tener un castigo ejemplar o, al menos, una solución idónea, ya que todo quedará en nada o en una pequeña multa y la ''liberación'' para el titular de la casa de quitarse el bulto de encima».
La Policía Local precisó que el dueño fue denunciado ante el juzgado de guardia por una supuesta infracción al artículo 631 del Código Penal.
Os Palleiros no dudaron en calificar como un «verdadero estercolero» el espacio en el que vivían los perros, que fueron bautizados como Sinda y Sindo por los agentes de la Policía Local de Pontevedra que los sacaron de la vivienda. Aquel 20 de abril, tres directivos del colectivo pontevedrés se desplazaron a Bora y comprobaron in situ que los canes «estaban famélicos, infestados, desnutridos y muy temerosos de las personas».
La descripción que hace la Policía Local es de una «cadela encadeada a cal tiña varios cachorros que se aproximaban a calzada e con grave risco de ser atropelados e podendo provocar un grave accidente de tráfico», mientras que Sindo se hallaba en «circunstancias peores»: «En medio de cristais de botellas e demáis escombros».
«Falta total de atención»
En aquella ocasión, los miembros de la protectora únicamente se limitaron a alimentar a los animales. Actuar por su cuenta y rescatarlos, «a pesar del peligro que sufrían de muerte por infección o inanición», hubiera podido tener consecuencias penales. Podrían haber sido acusados de allanamiento de morada.
Optaron por esperar a que interviniese el cuerpo municipal. Frente a «la falta total de atención» que le achacan al propietario de los animales, Os Palleiros resaltó la profesionalidad de los policías locales a la hora de rescatar y bautizar a los perros.
«Era un espectáculo vergonzoso a la entrada de Pontevedra», concluyó Malú.