La presidenta en España del Proyecto Gran Simio alerta del peligro de extinción
16 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Estamos en el año de Darwin y el tema de la defensa de los derechos de los grandes simios, en peligro de extinción y víctimas de una barbarie explotadora, también tiene su interés filosófico y educativo. Paula Casal, profesora e investigadora de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, presentó ayer en la Semana de Filosofía el Proyecto Gran Simio, una organización internacional de la que ella es presidenta en España.
-¿En qué consiste exactamente el Proyecto Gran Simio?
-Somos un movimiento, una organización internacional dedicada a tareas urgentes de rescate de simios. Como otras oenegés, tenemos asociaciones por distintospaíses. En España se fundó en 1997-98 y hemos hecho más ruido que en otros sitios. Vamos más adelantados en publicaciones, formación de censos, cuestionarios, logotipo...
-¿Qué actividades desarrollan para defender los derechos de los simios?
-Trabajamos a nivel internacional para que las Naciones Unidas reconozca los derechos de los simios a que no les maten, a que ni les torturen, ni les encarcelen sin razón. Dentro de cada país, como en España, rescatamos a los que están peor, encadenados, en cuevas, en zoos de mala muerte, en casas particulares, y los llevamos a centros de recuperación donde pueden tener una vida mejor. En Indonesia rescatamos a los machos orangutanes del boxeo y a las hembras de los burdeles. Y en Africa intentamos que no se los coman y de paso que no cojan el ébola y el sida. Queremos ayudar a gestionar los recursos naturales de una forma más sostenible y a desarrollar nuevas formas de convivir con el medio en lugar de destrozarlo.
-¿Por qué los simios?
-Casi todos los que trabajamos en el Proyecto Gran Simio somos ecologistas y animalistas en general. Los grandes simios se parecen muchísimo a las personas. Pero no nos preocupamos de ellos porque se nos parecen. Las razones que tienes para preocuparte de los niños, las puedes aplicar en general a ellos, porque tienen unas capacidades intelectuales y emocionales que les hacer ser más víctimas de una serie de actividades de explotación, como el entretenimiento, la industria sexual, los zoos, los circos, la experimentación biomédica por el parecido que tenemos. Los grandes simios viven mucho, sufren mucho, tienen mucha memoria a largo plazo y las barbaridades que se le hacen las padecen de una manera impresionante. Pueden estar treinta años después desesperados porque les han llevado a sus hijos. Si esas cosa se las hicieran a un pez no las sufriría.
-Habló de industria sexual y de rescate de hembras de burdeles.
-Como dije, en Indonesia hemos estado rescatando hembras de orangután de burdeles, donde están afeitadas, vestida con ropa interior negra de encaje, con collares, los labios pintados y atadas de pies y manos con esposas a la cama, donde las violan uno detrás de otro. Una de nuestras chicas allí tuvo que recurrir a la Policía y al Ejército para rescatar una orangutana, que llevó a nuestro centro totalmente traumatizada.
-¿Los simios son nuestro pasado o nuestro futuro?
-Ninguna de las dos cosas. Tenemos unos antepasados comunes. Los primeros que se separaron de esta línea evolutiva fueron los orangutanes, luego los gorilas y después nosotros. Los gonobos y los chimpacés evolucionaron un poco más tarde y serían como nuestros primos, ni nuestros abuelos, ni nuestros descendientes.
-¿La gente ignora los peligros de extinción?
-Con el Proyecto Gran Simio pasa como en los colegios con el educador sexual. La reacción primera es de risitas y pitorreo, pero hay que seguir intentando concienciar a la gente de que los gran simios se pueden extinguir. De seguir así a los orangutanes le pueden quedar cinco o seis años de vida. Ya hay más vigueses que grandes simios en el mundo. Estamos en una fase crítica y si no se cambian las políticas en poco tiempo pueden estar todos muertos.