En Carril tocó otra vez la lotería y un anónimo mensaje en la administración podría ocultar pistas sobre el agraciado
28 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Dicen que con pan las penas son menos penas. Y también el dolor de muelas. Que se lo digan a Elvira Hermida, la dueña de la administración de lotería de Carril, que ayer lucía una sonrisa de oreja a oreja pese a venir del dentista. En realidad Elvira suele gastar siempre buen humor, pero ayer tenía un motivo muy especial. «Mira que el domingo paseaba yo por Vilagarcía y ya pensé en las ganas que tenía de repartir un premio, y ya ves». Sus deseos se hicieron realidad cuando en la noche del jueves se enteró de que alguno de sus clientes -uno o dos, todavía no está muy claro- selló dos boletos de la Primitiva con los seis aciertos. Por cada uno de los billetes premiados ganará la apetitosa cifra de 856.226 euros. Casi nada.
Los clientes de Elvira Hermida entraban ayer por la puerta avisando de que «yo no fui». Con todos se rió algún chiste, porque el ambiente era festivo en la administración. «No, que si fuera yo iba a estar aquí otra vez sellando la lotería», decía alguno.
Pero los dueños de la administración tienen alguna sospecha sobre quién puede ser su agraciado cliente. Bueno, mejor dicho, tienen dos sospechas. Una se la levantó un mensaje que el jueves a medianoche le dejaron por debajo de la puerta. Era un folio garabateado con rotulador y en el que alguien había dibujado un macaco con el siguiente mensaje: «Soy yo, estoy en el Caribe». Elvira se ríe recordándolo. «Puede ser una gracia de un niño o puede que realmente sea el ganador, ¡quién sabe!».
La segunda sospecha tiene más consistencia. En la administración de Carril tienen un cliente habitual que todas las semanas cubre dos boletos de la Primitiva. «El segundo creo que lo hace para otra persona -dicen los loteros- pero siempre pone en los dos la misma combinación». De ser ciertas estas elucubraciones, sería esa persona la que esta pasada semana marcó los números 8, 12, 17, 23, 29 y 34, que le hicieron dos veces millonario.
De todos modos en la administración no tienen por qué enterarse, ya que el ganador, si no quiere descubrirse, puede entregar los boletos en el banco y cobrar allí su dinero con total discreción. Y si es quien Elvira Hermida cree, incluso se lo merece. «Es una persona modesta, que vive de su trabajo». O vivía, que a lo mejor ya está en el Caribe acompañado del tercer acertante de primera categoría, que selló el boleto en Bilbao.