El 31 de agosto de 1989 España perdió su última línea de trolebús con la que unía Pontevedra y Marín
22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Tras veinte años, solo queda el nombre. Se cumplen dos decenios del desmantelamiento del trolebús que unía Marín con Pontevedra y su sustitución por una línea convencional de autobuses que heredó el nombre abreviado de «trole», pero nada más. Con el fin de la línea se acabó el último reducto de este modelo de transporte ecológico y limpio, híbrido entre el autobús actual y el tranvía, que quedaba en España.
Si el que unía Carballo y A Coruña tenía el honor de ser la línea más larga de Europa occidental, en un tiempo en el que el continente todavía se dividía en bloques, el de Marín y Pontevedra fue el último en desaparecer en todo el territorio nacional. Fue el 31 de agosto de 1989. Y con el murió un concepto de transporte ecológico, del que tomó el relevo los modernos tranvías. Un tren al que Pontevedra ya nunca volvió a subirse.
Y no fue por falta de intentos. Juan Luis Pedrosa, como alcalde, confirmó que Pontevedra tendría un tranvía para unir la estación de trenes con el centro de la ciudad. La promesa se esfumó. Pero con la construcción del polémico tren a Marín, en época de Xosé Cuíña como conselleiro de Política Territorial, se barajó la posibilidad de que los convoyes transportasen también pasajeros. Por las vías solo circulan desde entonces mercancías.
Pero la idea de conectar Marín con Pontevedra mediante tranvía se retoma periódicamente. El último en ponerlo sobre la mesa ha sido Telmo Martín. Cuando aún era candidato, el líder local del PP, propuso conectar Monte Porreiro, Pontevedra y Marín con un metro ligero, el nuevo vocablo de moda para el tranvía. Pero con los proyectos de A Coruña y Vigo aparcados, el de Pontevedra parece condenado a continuar en el cajón. Ahí seguirá en un momento en el que, además, el transporte público de la ciudad está de plena actualidad. Y mientras se decide si Pontevedra volverá a contar con un transporte limpio como metro ligero o por lo menos con uno convencional y al que está obligado por ley como el autobús, la historia del trolebús de Marín sigue viva.
Barcelona
El coche número 102 está ahora aparcado en Barcelona con el mismo aspecto que lucía cuando dejó la línea entre Pontevedra y Marín en 1989. El viaje a la Ciudad Condal del coche fue en realidad un trayecto de ida y vuelta. Este trolebús entró en servicio en Tranvías de Barcelona como vehículo de dos pisos con el número 610. Disponía entonces de dos puertas accionadas neumáticamente, la trasera reservada a la subida del pasaje que era atendido por el cobrador. Pero no fue así como prestó servicio en Pontevedra. Durante su etapa como vehículo de dos pisos fue asignado a las cocheras barcelonesas de Borrell y Luchana. En 1962 se retiraron del servicio para reconstruirlos con nuevas carrocerías. La concepción, de un piso, disponía de tres puertas.
Así circuló entre Pontevedra y Marín. La capacidad de viajeros sentados era de 25. Prestó servicio en la última línea de trolebús de Barcelona así, hasta que, como sucedió después en Pontevedra, fue sustituido por autobuses, en 1968. Pero como aún tenía años de servicio fue vendido junto al resto de la flota a Valencia, donde circuló hasta 1976. Algunas unidades, entre ellas la que se jubiló, ya en la ciudad del Lérez con el número 102, fue nuevamente revendidas a Pontevedra, donde hicieron la línea hasta 1989. El coche, único superviviente de la serie, fue adquirido y devuelto a Barcelona. Ahora está guardado en la cochera de Triangle.