Dentro de unos meses, concretamente en abril, la librería La pipa de plata cumplirá nueve años. Su nombre no tiene misterio. El propietario tiene una tabacalera que bautizó con el nombre de La Pipa y a la libraría le decidió conservar la base y añadirle el nombre del metal de transición. Es un negocio con encanto, pequeño, y a escasos metros de la Audiencia Provincial. No está especializada, y el producto estrella son los periódicos, es el día al día de la supervivencia de la caja.
-Es una librería pequeña, con espacio muy limitado.
-Debido al poco espacio que tenemos, pues ofrecemos de todo un poco a nuestros clientes. Prensa, revistas, regalos, papelería, libros.
-¿Qué es lo que más se vende?
-Lo que más se vende en la librería son los periódicos. Es lo que más se saca. Luego también vendemos muchos artículos para regalos, y en una tercera posición viene la venta de libros. Lo que menos sale es la papelería. Para comprar un bolígrafo la gente aprovecha y lo compra en un supermercado o en una gran superficie cuando hace otras compras.
-Se nota la crisis.
-Sí, pero no es una situación de ahora, ya se nota desde hace uno o dos años. Todo empezó con el bajón en la venta de periódicos los fines de semana. Ahora ya es otros los días. Y si antes el cliente compraba un regalo de unos veinte euros, pues ahora trata de llevarse uno por diez o quince.