A renacer en el Bernabéu

Rubén Ventureira

PONTEVEDRA

Lotina, que dará la titularidad a Munúa y a Valerón, opta por hiperpoblar el centro del campo

25 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Dépor sufrió en Barcelona una variante futbolística del síndrome de Stendhal. Apabullado por la belleza del juego culé, se le embotaron los sentidos. Más que a jugar, los blanquiazules fueron al Camp Nou a mirar, cual turista recorriendo Florencia. Ese papel de espectador pasivo es el que indignó a Lotina, que espera que la actitud contemplativa no se repita en el Bernabéu y que el equipo saque esa «mala leche» que han demandado el cuerpo técnico y también Lopo. No hay en este caso peligro de síndrome de Stendhal: el Real Madrid no lo hace tan bonito, ni mucho menos, como el Barça, pero del equipo blanco imponen su escudo y su estadio.

Con Juande Ramos al mando, el conjunto merengue ha recuperado la cordura táctica. Tras caer en Barcelona con estrategia de equipo chico, ha ido tumbando a Valencia, Villarreal, Mallorca y Osasuna, partido este en el que también recuperó su tradicional favor arbitral. La defensa está más fina que con Schuster (solo ha recibido un gol en esos cuatro partidos) y el ataque vive de la inspiración del holandés Robben, en su momento más crac desde que llegó al equipo, y, como siempre, del colillero de Raúl, especialista en marcar al Deportivo. La baja del lesionado Guti lo hace más previsible en mediocampo, donde Gago, escudado por la secuela de Diarra, será el encargado de dirigir el juego.

Enfrente estará un Deportivo con dos grandes novedades. Munúa, que jugó su último partido en el Calderón hace un año antes de calzarse los guantes de boxeo, ocupará el lugar del sancionado Aranzubia. Es una incógnita el rendimiento del cancerbero uruguayo tras doce meses de inactividad, pero, si se le pregunta a la afición, seguro que prefiere jugársela con Munúa que con Fabricio, cuyas dos actuaciones contra el Sevilla rozaron lo lamentable. Cuando el club lo necesitaba, el canario se ha borrado. Lo de los porteros del Dépor, más allá del ponderado Dani, es de traca. El otro regreso también es sonado: tres años después, Valerón volverá a ser titular en Liga, y para ello no se ha tenido que caer Verdú del once, lo que supone una apuesta del técnico blanquiazul por lo que Cruyff llamaba peloteros, grupo al que también pertenece Lafita. En vez de sustituir a Guardado por Pablo Álvarez (ni convocado) o Cristian y mantener el dibujo táctico, Lotina ha apostado por modificarlo e hiperpoblar el mediocampo. Dice que jugará un 4-3-3, pero los elementos elegidos remiten más a un 4-5-1. Los cuatro de atrás serán los de siempre. Delante tendrán una línea de tres formada por Juan Rodríguez, Antonio Tomás y Verdú. Darán elasticidad por bandas Lafita y Valerón. Arriba repetirá Bodipo.

Pese a las dos derrotas ligueras seguidas, el colchón de los coruñeses con la tropa de abajo sigue siendo muy mullido. Así que los blanquiazules saltarán al Bernabéu sin presión mental. El caso es que no lo hagan sin presión sanguínea, como hicieron en el Camp Nou.